Entrevista a Ariel Mamani

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Nos habíamos propuesto una serie de entrevistas con “especialistas en países”. En su momento dialogamos con Magui López sobre su trabajo sobre Paraguay. Hoy publicamos esta entrevista casi con el mismo cuestionario con las respuestas de Ariel Mamani, que se ha dedicado a trabajar sobre historia de Chile.

PH: – Chile tiene fama de país “aislado”. ¿Cómo se construyó esa imagen?

Durante mucho tiempo se pensó en el Cono Sud como “fin del mundo”, es decir como un sitios muy alejado y periférico. Hay en ello resabios de la configuración eurocéntrica del mundo, materializada en planisferio de Mercator. En esa concepción el sur de América aparece en los confines.

Todavía, a pesar de los cambios tecnológicos y comunicacionales, hay un imaginario muy fuerte en relación a ello. En el caso de Chile específicamente, la cordillera de los Andes por un lado, el océano Pacífico con el otro, sumado al Norte desértico, aparecen como elementos que en algún punto aíslan. En cierto punto, se presentó una noción vinculada a la insularidad, es decir una separación de las otras naciones americanas y del mundo. Si bien esta idea tiene raíces coloniales pudo mantenerse durante bastante tiempo, a pesar de que Chile ha estado siempre vinculado a sus vecinos y al mundo.

Ese supuesto aislamiento se ha esgrimido en diversos sentidos, para bien o para mal. Ha servido para justificar determinadas acciones, también para victimizarse, o en el mejor de los casos para presentarse con rasgos distintivos y particulares en relación a sus vecinos.

PH: – A veces un tema nos impacta y nos ata a la historia de un país. Por ejemplo, la esclavitud en Brasil o la Guerra Guasú para Paraguay. Me imagino que para muchos no argentinos ese tema es el peronismo. ¿Hubo un tema que despertó tu interés por Chile?

AM: No seré innovador en mi respuesta. Justamente mi interés surgió por uno de los temas que más atrae o llama la atención a quienes no son chilenxs. El proceso de la Unidad Popular de principios de la década de 1970 es lo que generó interés, aún antes de dedicarme a la historia. No puedo precisar bien de donde proviene ese interés. Tal vez de mi padre y mi madre, que por una cuestión generacional habían visto a la UP como una experiencia importante en América Latina.

La UP, con ese carácter experimental y osado de proponer una transformación revolucionaria, generó una expectativa muy significativa. Esa curiosidad por la experiencia de la “vía chilena” no sólo fue en Argentina, pero aquí tuvo fuertes repercusiones porque se estaba en un momento muy particular también, con una dictadura, con el peronismo proscripto y una juventud muy participativa.

Tal vez hay una especie de memoria generacional transmitida, eso llegó a mí y pude canalizarlo en mi rol como historiador. Estoy conjeturando, pero algo de ello puede haber ocurrido y la experiencia de la UP se fue asomando como punto central de mis intereses como historiador. Luego el interés comenzó a abrirse hacia otras perspectivas que tenían que ver con el momento posterior a la UP, como la dictadura y el exilio, pero también con el momento que más he estudiado que es la década del ’60, sobre todo en el aspecto cultural.

Esa centralidad de la UP quizás tenga algo de injusto con la historia de Chile. La UP y sus temas adyacentes generó una fuerza centrífuga que, en ocasiones, no permite visualizar a quienes no son chilenxs, lo rico de su historia. La historia de Chile tiene muchos otros procesos interesantes, como la Guerra del Salitre, la conformación de una potente clase obrera (con la enorme figura de Recabarren), el ibañismo, los gobiernos del Frente Popular. Y sólo estoy mencionando temas del siglo XX.

PH: – Teniendo en cuenta que hay mucha migración de chilenos hacia Argentina, ¿hay muchos “chilenistas” en Argentina?

AM: La migración de chilenxs hacia Argentina tiene raíces históricas de larga data. Argentina fue muchas veces visto como un país que brindaba posibilidades y al ser vecinxs, eso se potenciaba. Está claro que debe atenderse a las diferentes coyunturas y procesos históricos en particular. Entendiendo un poco esas particularidades de cada instante, hubo flujos y movimientos migratorios importantes desde Chile hacia Argentina, en especial en la zona fronteriza. Obviamente que la dictadura de Pinochet generó un importante flujo en los años ‘70 y ’80. Por ello no es de extrañar que existan vínculos entre investigadorxs de ambos lados de la cordillera y temas en común. Sin embargo, creo que la relación debería ser más habitual y dinámica. Muchas veces prima cierta mirada “aldeana” a ambos lados de la cordillera y por supuesto, el carácter nacionalista de algunas posturas historiográficas no permite un intercambio más fluido. Pienso que podría haber mucha más investigación que abordara problemáticas comunes y permitiera miradas regionales. Pero tratando de responder a la pregunta, si existen personas en Argentina dedicadas al estudio de Chile o sobre temas que se vinculan, aunque no sé si todxs pueden (o quieren) denominarse “chilenistas”.

PH: – ¿Quienes desde Argentina se dedican al estudio de la historia de Chile, son considerados en ese país? ¿Participan de redes transnacionales? ¿Hay interacción y colaboración?

Por lo que conozco, por ejemplo Ernesto Bohoslavsky es un investigador que conoce muchísimo de la historia de Chile, en especial del recorrido ideológico y político de las derechas, lo que no es un tema menor. Sus trabajos son reconocidos y citados allende la cordillera. También puedo citar el caso de Soledad Lastra, quien ha dedicado una parte de sus trabajos al exilio chileno.

Asimismo, hay investigadorxs que se dedican al estudio de algún caso que se vincula con la historia de Chile, y allí se producen cruces o colaboraciones. Se trata de colegas que trabajan elementos que pueden vincularse con la historia de Chile, como por ejemplo Gabriela Águila, quien ha estudiado mucho a las dictaduras latinoamericanas y ha establecido vínculos y colaboraciones con historiadorxs chilenxs.

Por su parte, Hernán Camarero es bastante considerado en Chile. Si bien sus trabajos están más que nada vinculados con Argentina, amplían el estudio sobre el movimiento obrero y las organizaciones partidarias. Por ello sus trabajos son conocidos en Chile y se vinculan con la labor de historiadores importantes del movimiento obrero y la izquierda como Manuel Loyola o Rolando Álvarez. Algo similar ocurre con Pablo Pozzi, que ha podido trabajar en colaboración con colegas trasandinos, como por ejemplo Claudio Pérez, para el estudio de la violencia política en América Latina.

En otro orden, desde la historia del Derecho, y más específicamente desde el ámbito de la historia social de la justicia Darío Barriera y su equipo han podido establecer redes donde interactúan historiadorxs chilenos y argentinxs, estableciendo colaboraciones promisorias.

A título personal puedo mencionar que tengo relación con colegas del ámbito chileno. A raíz de mis viajes a Chile para trabajar en archivos y de mis trabajos publicados he podido interactuar y colaborar con muchxs investigadorxs de distintas áreas.

PH: ¿En qué estás trabajando ahora?

El tema que estoy investigando en los últimos tiempos tiene que ver con la relación entre militancia política y cultura, en concreto con la práctica musical. Me encuentro trabajando las relaciones entre militancia política, ya sea explícita o implícita, y los proyectos musicales, indagando en diferentes estudios de caso de Chile y de Argentina. A veces estas relaciones operaron en forma bastante inorgánica, y en otras los vínculos entre la práctica musical y la militancia se exteriorizaron de forma muy precisa y visible. Todo ello presenta una dificultad extra: la necesidad de reconstruir de forma minuciosa trayectorias artísticas para poder dar cuenta de la trama política en la cual se insertaron. Al reconstruir las presentaciones musicales, las publicaciones, los circuitos y demás aspectos de la práctica musical de lxs compositorxs e intérpretes se puede ir elaborando una perspectiva que pueda dar cuenta del panorama muy rico en materia cultural y muy complejo en términos políticos de los años 60 y 70.

América Latina entre la reforma y la revolución: de las independencias al siglo XXI

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América Latina entre la reforma y la revolución: de las independencias al siglo XXI, de Marta Bonaudo, Diego Mauro y Silvia Simonassi, es un libro recientemente editado por la Editorial Síntesis de Madrid. En esta obra pretendimos recuperar –para un público amplio- los hilos que recorren las experiencias de reformas y revoluciones que atravesaron América Latina en un período amplio, entre las independencias del siglo XIX hasta los denominados “gobiernos progresistas” de principios del siglo XXI.

En ese transcurrir, las sociedades latinoamericanas estuvieron atravesadas por grandes cambios que analizamos en los seis capítulos que componen la obra: los avatares de la ruptura del orden colonial, los momentos de aceleración de reformas políticas democráticas, la expansión de las conquistas sociales y laborales, las grandes transformaciones en los procesos de acumulación y los estallidos revolucionarios que, desde la Revolución Mexicana a principios de siglo hasta la Sandinista de 1979, pasando por la Boliviana de 1952 y la Cubana de 1959, reconfiguraron de diversas y múltiples maneras a sus respectivas sociedades.

El proceso revolucionario cubano resulta uno de los puntos de inflexión en la historia de las revoluciones latinoamericanas, pues, recuperando tradiciones y legados, hizo posible la instalación del socialismo en la isla, abriendo una etapa de radicalización política e intensa movilización social que impulsó la conformación de organizaciones armadas, la expansión de luchas obreras, tomas de tierras y sindicalización campesina, debates políticos ideológicos originales y novedosos, en diversas regiones latinoamericanas. En esos sitios, las lecciones de la revolución cubana se leyeron también en clave de las propias tradiciones heredadas, de las huellas del pasado en ese presente de optimismo por la transformación social que contagiaba Cuba.

El libro repone también las diversas respuestas que las clases dominantes y las potencias hegemónicas desplegaron contra los procesos de reforma o revolución, mucho antes de que el “peligro” se instalara a pocas millas de Estados Unidos, con la revolución cubana declarada socialista. Pero a partir de entonces, las reacciones devinieron en una escalada represiva que con diferentes ritmos y bajo disímiles modalidades, recorrió el subcontinente. Así, la Alianza para el Progreso como modo de anticiparse a los estallidos revolucionarios y como política de disciplinamiento y control; la Doctrina de la Seguridad Nacional y la Escuela Francesa adiestrando a las Fuerzas Armadas latinoamericanas que desplegaron inusitadas dosis de terror y represión estatal y el neoliberalismo, que desde el Pinochetismo en adelante procuró disciplinar y modificar las relaciones entre el Estado y la sociedad y la correlación de fuerzas entre las clases, resultaron poderosos intentos por frenar la lucha, la movilización y la organización de los sectores populares.

El libro deja abiertas reflexiones en torno al carácter de los movimientos sociales y los gobiernos “progresistas” que se instalaron en América Latina a principios del Siglo XXI, algunos de los cuales hunden sus raíces en las movilizaciones contra el neoliberalismo y sus trágicas consecuencias para amplias capas de la población latinoamericana. Abre interrogantes sobre el carácter novedoso de algunas prácticas, pero permite visualizar también las continuidades en tradiciones de lucha, en acumulación de fuerzas y experiencias del pasado traducidas a los nuevos contextos. Muestra que, a pesar del relativamente escaso tramo de siglo transcurrido, las reformas impulsadas por algunos de esos movimientos sociales y organizaciones políticas han sido ferozmente respondidas, como es el caso de Brasil y Bolivia.

El libro muestra también que por momentos la historia se acelera, el tiempo histórico se torna impredecible y los cambios escasamente imaginados o largamente perseguidos se tornan posibles. Algo de esto acontece en la coyuntura en la cual el libro se presenta en sociedad: en el momento en que la derecha golpista boliviana fue derrotada en las urnas tras lacerar al pueblo indígena y campesino. Y cuando se cumplió un año del inicio de la revuelta que exhibió el hartazgo del pueblo chileno contra décadas de neoliberalismo, sintetizado en la consigna: “no son treinta pesos, son treinta años”, haciendo alusión al hecho puntual que dio origen al salto de molinetes en el metro de Santiago de Chile y que se convirtió velozmente en una impugnación total al régimen heredado de la dictadura de los setenta.

Para más detalles:

https://www.sintesis.com/temas%20de%20historia%20contempor%C3%A1nea-310/am%C3%A9rica%20latina%20entre%20la%20reforma%20y%20la%20revoluci%C3%B3n-ebook-2867.html

México, en tiempos del COVID 19

Carlos Antonio AGUIRRE ROJAS.

“En este país, llamado también ‘República Mexicana’, las pasadas elecciones federales consiguieron ocultar la realidad… por un instante: la crisis económica, la descomposición social (con su larga cauda de feminicidios), y la consolidación (a pesar de los supuestos “golpes mortales” al narco) de los Estados paralelos (o imbricados con el Nacional) del llamado “crimen organizado”. Aunque por poco tiempo, los asesinatos, secuestros y desapariciones de mujeres de todas las edades, pasaron a segundo plano. Lo mismo con la carestía y el desempleo. Pero, apagándose ya el entusiasmo por el resultado electoral, la realidad vuelve a decir ‘aquí estoy, falta mi voto… y mi guadaña'”.

Subcomandante Insurgente Moisés y Subcomandante Insurgente Galeano, “300. Segunda parte: un continente como patio trasero, un país como cementerio, un pensamiento único como programa de gobierno, y una pequeña, muy pequeña, pequeñísima rebeldía”, 21 de agosto de 2018.

Con su aguda y penetrante clarividencia, el 16 de marzo de 2020, el EZLN emitió un Comunicado importante, en el que planteaba claramente su postura frente a la epidemia mundial del COVID 19. Allí, al mismo tiempo que criticaba las torpes, frívolas y poco serias posturas, tanto de los ‘malos gobiernos’ como de toda la clase política de México sin excepción alguna, frente a esta emergencia, el neozapatismo anunciaba también el cierre de todos sus Caracoles en el Estado de Chiapas, así como una serie de medidas encaminadas a hacerle frente a esta nueva y complicada situación.1 Cierre de los Caracoles y medidas de higiene especiales en todas sus comunidades, que hicieron que el neozapatismo mexicano haya sido el primer actor social y político que dentro de todo México, tomó la medida inteligente del autoconfinamiento social, antes de que los periodistas o los intelectuales empezaran a hablar en serio de este problema, o de que los científicos, los médicos y los epidemiólogos comenzarán a explicarnos la magnitud y el enorme riesgo de esta pandemia mundial, y también antes de que cerraran sus puertas la Universidad Nacional Autónoma de México, las escuelas primarias y secundarias, las oficinas gubernamentales, algunos parques y jardines, los comercios, las tiendas, los negocios y algunas empresas, además de los hoteles, los cines, los restaurantes, los salones de reunión y de baile, y todos los demás lugares públicos en general.

Gran clarividencia del neozapatismo sobre la real dimensión de esta pandemia mundial, que hizo que la misma fuese calificada por ellos, desde esa fecha del 16 de marzo de 2020, como una “amenaza real, comprobada científicamente, para la vida humana”, y como un “peligro que amenaza la vida humana”, sin distinción alguna de sexo, raza, nacionalidad, religión, lengua, condición social, etc. En cambio, todavía una semana después, el 22 de marzo, López Obrador minimizaba displicentemente el problema, diciendo que no había que entrar en situación de pánico, que apenas estábamos en la fase 1, y que había que seguir la vida normal, y continuar visitando restaurantes y fondas igual que antes.2 Dos posturas claramente contrapuestas frente a la pandemia, que en los últimos tres meses transcurridos han demostrado que la sabia y prudente postura neozapatista era la que se imponía asumir frente a esta excepcional emergencia mundial. Y también, el hecho de que al no haber tomado en serio el problema, el actual gobierno lopezobradorista es directamente responsable de la aún desconocida pero sin duda enorme magnitud de los estragos causados por el COVID 19 en México.

Porque más allá de las mentiras del gobierno de Andrés Manuel López Obrador sobre las cifras reales de contagios y de decesos provocados por el nuevo coronavirus, las que adolecen de un enorme y ahora ya confeso subregistro,3 no cabe duda de que esta pandemia actual constituye claramente una verdadera catástrofe general dentro de la historia de la nación mexicana, tantas veces agredida y engañada por sus gobernantes, y también por los poderosos y las clases dominantes que habitan en ella.

Catástrofe económica, social, política y cultural para toda la sociedad mexicana, derivada del COVID 19, que se agrava y acrecienta en virtud del hecho de que se inscribe dentro de una situación previa de crisis también global del capitalismo mexicano, e incluso del capitalismo mundial, crisis que se arrastra desde hace ya varias décadas. Por eso, el neozapatismo ha señalado que “se viene una crisis económica mundial”, y que ésta será o es ya el contexto adverso dentro del cual el gobierno mexicano se ve y se verá obligado a actuar dentro de los años inmediatos por venir. Y esto es algo que no depende y que no podría haber sido cambiado por ninguno de los que fueron candidatos de las elecciones de 2018 en México, pues se trata de un contexto planetario que también se hace presente, con sus peculiaridades respectivas, dentro de todos los países del orbe, y entre ellos, naturalmente, también en México. Por eso, los compañeros afirmaron sabiamente hace algunos meses que: “Cualquiera que hubiera quedado, (Meade, Anaya, el Bronco o Miss Xerox), se hubiera tenido que enfrentar a ese “entorno mundial adverso” (así dicen los Think Tanks del gran capital), y salir derrotado y buscando culpables. Y todos hubieran hecho y estarían haciendo lo que hace el gobierno actual: mentir y maquillar”.4

Crisis económica e incluso crisis global mundial, que en el caso mexicano y durante los dieciocho meses de gobierno de López Obrador, se ha estado acercando cada vez más peligrosamente al punto crítico del verdadero colapso económico, acompasado además de un creciente y cada vez más extendido descontento social general. Pues el obligado telón de fondo de los graves impactos del nuevo coronavirus en México, es precisamente el del país mal gobernado desde hace un año y medio por el torpe y pretencioso gobierno lopezobradorista, el que más allá de su vacía y rimbombante retórica de representar un supuesto cambio histórico fundamental, una profunda ‘Cuarta Transformación’, se ha mostrado en los hechos, en su gran mayoría, como ‘más de lo mismo’, es decir, como una lineal continuación de las políticas económicas neoliberales, de la creciente polarización y desigualdad social, junto al crecimiento explosivo de la violencia social descontrolada y múltiple, del indetenible proceso de degradación de toda la clase política mexicana, sin excepción alguna, y del abandono e indiferencia generales frente a cualquier posible expresión o desarrollo de la cultura nacional. Por eso, los compañeros neozapatistas han afirmado de manera concisa y lapidaria: “Y repetimos lo que antes señalamos: allá arriba son lo mismo… y son los mismos. Y la realidad les quita el maquillaje con el que quieren simular un cambio”.5

Pues tal y como lo ha planteado reiteradamente el neozapatismo, no avanzamos demasiado si pensamos que basta con cambiar a una persona, por ejemplo López Obrador, o a un Partido en el poder, por ejemplo Morena, para cambiar realmente las cosas, cuando de lo que se trata es de cambiar el sistema social capitalista en escala nacional y también mundial. Por eso, luego del nombramiento de López Obrador, los neozapatistas insistieron nuevamente en que no se trata de cambiar a un capataz malo, Peña Nieto, por uno supuestamente menos malo, Obrador, sino de conquistar realmente la libertad, derrotando al verdadero dueño de la finca, al capitalismo nacional y mundial, y suprimiendo a todos los finqueros, los capataces, los mayordomos y los caporales de los distintos países, departamentos o Estados, y municipios de todo el planeta.6

Porque ahora, un año y medio después de su llegada al poder, es ya claro que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que pretendió presentarse en el mundo como un ‘nuevo eslabón’ de la serie de gobiernos ‘progresistas’ que protagonizaron, en gran parte de América Latina, el supuesto ‘giro a la izquierda’ desplegado en las primeras dos décadas del siglo XXI, nuevo eslabón que frente a las derrotas en Brasil, Argentina, Ecuador y Bolivia, vendría otra vez a relanzar un posible nuevo ‘ciclo progresista’, aliado con el también recientemente electo gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner en Argentina,7 ahora ese gobierno lopezobradorista ha terminado por mostrar su verdadera naturaleza profunda, y con ella, su profundo y mezquino carácter totalmente procapitalista, pero también su vacía y mentirosa retórica de ser un gobierno que pondría ‘primero a los pobres’, llevando a cabo la ya mencionada ‘Cuarta Transformación’ de México, que sería comparable a las anteriores transformaciones que en nuestra historia significaron la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana.

Carácter agudamente procapitalista, y por ende, forzosamente contrario y opuesto a los intereses y las expectativas de las clases populares y subalternas de nuestro país, y falsa retórica de un enorme cambio histórico, que se contradice cada día con las realidades y con los hechos que cotidianamente vivimos, para alcanzar un grado extremo en los tres meses transcurridos desde la irrupción y luego difusión cada vez mayor de la pandemia mundial del COVID 19.

Pues si observamos con cuidado la experiencia vivida en México en los últimos dieciocho meses, veremos que han continuado en general, e incluso a veces se han agudizado, las mismas políticas neoliberales de las últimas cuatro décadas, mientras nuestra economía se estanca cada vez más, y se acerca peligrosamente al abismo de un colapso económico de grandes proporciones, que muy probablemente vendrá acompañado de una enorme devaluación del peso mexicano, y de la quiebra masiva de muchas pequeñas y medianas empresas, además de agudizar hasta el extremo el ya grave e importante desempleo actual, y también la creciente precarización de la fuerza de trabajo todavía empleada. Por eso, los neozapatistas han subrayado el hecho de que, aunque López Obrador “decreta que se acabó el neoliberalismo”, en realidad y de modo cada día más evidente, “la autodenominada ‘Cuarta Transformación’ (…) no es sino la continuación y profundización de la etapa más brutal y sanguinaria del sistema capitalista”, es decir de la etapa neoliberal.8

Por eso, ya desde antes que apareciera la pandemia actual, México se había convertido en 2019 en una economía estancada, que se dirigía directamente a un colapso económico, lo que con la pandemia se ha acelerado y agudizado, llevando a algunos analistas, muy poco sospechosos de ser de izquierda, a diagnosticar que vivimos en México la peor recesión económica de nuestra historia después de la provocada por la crisis mundial de 1929, frente a la cual lo que el gobierno mexicano está practicando es una “política económica ultraneoliberal, conservadora y procíclica, que acabará por golpear a los sectores más vulnerables de la población”. Aunque ahora naturalmente, el gobierno de López Obrador aprovechará la circunstancia de la pandemia del COVID 19 como un pretexto o justificación de ese inminente y cercano gran colapso de la economía mexicana, debido en parte sin duda a la pandemia, pero mucho más y principalmente, a su torpe y criminal política económica neoliberal.9

Política neoliberal mantenida y profundizada durante la pandemia, cuyos efectos se agudizan todavía más, en virtud de la vigencia del nuevo T-MEC, Tratado que no es otra cosa que la protocolización de la secular dependencia económica de México frente a Estados Unidos, y la actualización de la vieja Doctrina Monroe, y en donde de los tres socios de dicho Tratado, México es sin duda el socio perdedor, es decir, el proveedor de fuerza de trabajo barata y de materias primas a bajo costo, a la vez que consumidor importante de manufacturas, bienes de capital y tecnología, caros y controlados por los otros dos socios mencionados. Y puesto que Estados Unidos, y con ello su economía, es el país más afectado del mundo por la pandemia del COVID 19, y dado que Donald Trump está gestionando esta situación del modo más torpe y catastrófico posible, entonces nuestra alta dependencia económica de este país, habrá sin duda de afectarnos también de manera considerable, en el inmediato futuro por venir.10

Neoliberalismo destructivo lopezobradorista, aplicado en los hechos y negado en los discursos, que es económicamente contrario a los intereses de las grandes mayorías populares, pues al mismo tiempo en que promociona y beneficia a los grandes capitales y empresarios, sacrifica y destruye a las clases y sectores populares y subalternos, lo que explica porque López Obrador ha mantenido los salarios de los trabajadores mexicanos como salarios que están entre los más bajos de toda Latinoamérica e incluso del mundo entero, al mismo tiempo que convierte a Carlos Slim, que ha sido durante varios años el hombre más rico del planeta, en el ‘contratista favorito’ del gobierno de la Cuarta Transformación, además de promover una nueva forma de corrupción al hacer proliferar a muchas nuevas e improvisadas ‘proveedoras’ del actual gobierno, sin ninguna experiencia empresarial, a las que a pesar de esto, se les adjudican jugosos contratos de manera directa y sin concurso alguno. Complicado panorama económico para el vasto universo de ‘los pobres’ mexicanos, que con el COVID 19 ha llegado ya al extremo de provocar que haya quienes declaren que vamos directamente hacia ‘la hambruna’, hacia una crisis por hambre de franjas significativas de ese creciente universo de personas que, en México, están todavía sumidas en la pobreza y la pobreza extrema, rondando el 65% de la población total.11

Riesgo de una verdadera hambruna, cuyos primeros síntomas ya empezaron a manifestarse en distintas ciudades y regiones de México, frente a los cuales el gobierno no ha hecho absolutamente nada, mientras que en cambio es la propia gente, o los sectores populares, o los curas de a pie, o los ‘peatones de la historia’ en general, los que han tratado de paliar o resolver en alguna medida el problema, como cuando artesanos o indígenas intercambian sus propias creaciones por comida, o cuando los dueños de un pequeño restaurante popular regalan raciones de comida a quien lo necesite, o las parroquias de colonias populares que hacen colecta entre sus feligreses para comprar despensas y repartirlas gratuitamente a quien lo solicite, o los comedores populares que abren las asociaciones civiles o los colectivos que trabajan con la gente del pueblo, o hasta la gente sin trabajo, sin dinero y sin comida que pone una bandera blanca en la puerta de su casa, para ser apoyada por quien pueda apoyarla, entre otros de los muchos ejemplos posibles.

Conjunto de prácticas espontáneas de apoyo popular y de organización y auto-organización popular, generadas por la situación límite de la pandemia, que demuestra en los hechos la profunda verdad que encierra el sabio consejo del neozapatismo, de que no encontraremos solución a los principales problemas de nuestro país y de nuestro planeta, si no nos organizamos y nos auto-organizamos, desde abajo y a la izquierda, para enfrentar por nosotros mismos y para resolver con nuestras propias fuerzas dichos problemas. Porque los gobiernos de todo tipo y en todas partes son siempre ‘malos gobiernos’, y porque del ‘arriba social’ no podemos esperar nada bueno, sólo nos queda resistir y rebelarnos, y también organizarnos desde abajo, reconociendo que ‘sólo el pueblo salva al pueblo’, para desde este principio unirnos todos, para enfrentar, hoy y de inmediato a la pandemia y al capitalismo, y mañana, otra vez al capitalismo, mexicano y mundial. Pues como dice el Subcomandante Insurgente Moisés, “Como zapatistas que somos, lo que hacemos, cada que se puede, es decirle a la gente que se organice para resistir, para luchar, para tener lo que necesita”, porque “…no es que alguien va a resolver el problema, sino que lo tenemos que resolver nosotros mismos, mismas, como colectivos organizados. Las soluciones las hace el pueblo…”. Por eso, y frente a la actual pandemia, los compañeros han reiterado que, “Ante la ausencia de los malos gobiernos, exhortar a todas, a todos y a todoas, en México y el mundo, a que tomen las medidas sanitarias necesarias que, con bases científicas, les permitan salir adelante y con vida de esta pandemia”.12

Y es claro que si la pandemia en México, no ha tenido aún efectos tan catastróficos y terribles como en Estados Unidos, o Italia, o España, eso se debe sobre todo a la sabiduría popular y a la auto-organización de la gente, mucho más que a las torpes y limitadas acciones de un mal gobierno mexicano que, siendo un gobierno completamente capitalista, es también un gobierno frívolo, irresponsable, mentiroso y ausente, que piensa siempre primero en la economía, es decir en la ganancia capitalista, luego en salvar y proteger a los ricos y a los poderosos, a los que sirve directamente, después en aparentar hacia el exterior una falsa actividad eficaz, ‘para guardar las apariencias’ y mantener una mínima credibilidad internacional, y sólo al final y muy marginalmente, en la salud y el bienestar de las clases populares, y esto último, exclusivamente en la línea de evitar y contener el descontento y la protesta sociales.

Al mismo tiempo, y en parte conectado con la complicada situación económica antes descrita, ha seguido creciendo sin parar la violencia social descontrolada en múltiples formas, la que no es confrontada ni resuelta de ningún modo por el nuevo gobierno, sino simplemente ignorada, ocultada, maquillada y eludida, igual que en los gobiernos priistas y panistas recientes.

Pues en México ha seguido creciendo de modo alarmante la violencia mortal contra las mujeres, lo que lo ubica como el país con mas feminicidios de toda América Latina, llegando hoy al vergonzoso dato de diez mujeres asesinadas cada día. Violencia descontrolada y criminal contra las mujeres, que ha sido muchas veces ignorada y otras veces banalizada por López Obrador, lo que ha provocado la irrupción de una legítima, potente y cada día más vasta protesta feminista, la que entre otras manifestaciones, incluye la de haber mantenido en paro durante meses varias Facultades de la Universidad más grande del mundo, la Universidad Nacional Autónoma de México, además de la de paralizar el país entero el 9 de marzo de 2020, y la de suscitar una creciente simpatía y apoyo de todas las clases y sectores subalternos en las varias marchas y manifestaciones públicas que ha organizado. Por eso, el tema del Segundo Encuentro Internacional de las Mujeres que Luchan, organizado por las mujeres neozapatistas en diciembre de 2019, tuvo como su tema central y único el de la ‘Violencia contra las mujeres’. Y por eso también, las mujeres neozapatistas apoyaron la iniciativa del colectivo ‘Brujas del Mar’, del Paro Nacional de Mujeres del 9 de marzo, burlándose de la ridícula postura de López Obrador, prepotente y machista, al decir que él ‘si les daba permiso’ de faltar al trabajo a la mujeres y de hacer ese paro.13

Otra de las principales manifestaciones de la violencia descontrolada que exuda por todos los poros de la sociedad mexicana es la del narcotráfico, el que bajo el gobierno lopezobradorista ha continuado creciendo y prosperando de manera floreciente y sin trabas. Pues López Obrador declaró desde su campaña que si ganaba, él no iba a perseguir a nadie, lo que ha significado una doble amnistía, de un lado para el Presidente y para todos los funcionarios del gobierno anterior, con alguna pequeña excepción, y de otra parte, al conjunto de los Cárteles que operan desde hace muchos años en México.

Amnistía, e incluso abierta tolerancia y pacífica convivencia con el narcotráfico, que López Obrador refrendó en su discurso del 30 de enero de 2019, donde a una pregunta expresa sobre la guerra del Estado en contra del narcotráfico, respondió que “Oficialmente ya no hay guerra. Nosotros queremos la paz”, agregando que ya no se había detenido a nuevos capos de los Cárteles porque “Esa no es nuestra función principal”, sino más bien garantizar la seguridad pública. Lo que se confirmó en octubre de 2019, cuando después de capturar a uno de los hijos del Chapo Guzmán, a Ovidio Guzmán López, se le dejo escapar por órdenes del propio Presidente, con un absurdo pretexto cualquiera, y también a finales de marzo de 2020, cuando López Obrador, de gira en Badiraguato Sinaloa, fue obsequiosamente a saludar a la madre del Chapo Guzmán. Declaraciones y señales que nos demuestran, no solamente que el Estado mexicano es un verdadero ‘Estado fallido’, que no controla gran parte de los territorios de México, sino también que existe una especie de evidente ‘pacto implícito’ entre los Cárteles del narcotráfico y el nuevo gobierno de Obrador, para que juntos ‘cogobiernen’ el país, y para que respetándose mutuamente, cada quien lleve adelante su propia actividad, sin inmiscuirse en las tareas y en los espacios del otro. Por eso, los compañeros neozapatistas hablan claramente de “la consolidación (a pesar de los supuestos ‘golpes mortales’ al narco) de los Estados paralelos (o imbricados con el Nacional), del llamado ‘crimen organizado'”.14

Colusión evidente entre el gobierno lopezobradorista y el narcotráfico mexicano en general, y en particular con el Cártel de Sinaloa, que simplemente prolonga la misma situación que prevaleció durante todos los gobiernos príistas hasta el año 2000, e incluso con el primer gobierno panista de Vicente Fox, que fue el que dejó escapar al Chapo Guzmán de una prisión de alta seguridad. Y vale la pena recordar que según los analistas de este problema, dicho Cártel de Sinaloa es, cuantitativamente el más grande Cártel del mundo, y cualitativamente uno de los mejor organizados y más estructurados. Pues tiene células que actúan para organizar el tráfico de drogas en Colombia, Ecuador y Bolivia, además de empresas que lavan su dinero en Chile, Bolivia, Argentina, Guatemala y Estados Unidos, estando también ya establecido en España, que es la puerta de entrada de la droga a toda Europa. Frente a lo cual, la captura y el juicio de Joaquín Guzmán Loera, no es nada más que un simple hecho totalmente anecdótico, pues su Cártel de Sinaloa sigue funcionando, creciendo y prosperando como siempre, sin problema, y ello además, con la hipócrita y encubierta complacencia de ciertos bancos y de ciertos políticos del país que es el consumidor de drogas más grande del mundo, Estados Unidos.15

Otro modo en que la violencia social desbordada se manifiesta ahora en México, es a través del fenómeno de la migración, fenómeno mundial que se ha potenciado e intensificado enormemente en las últimas décadas, como otra de las varias manifestaciones de la crisis terminal del capitalismo mundial, y que dada la ubicación geográfica de México, contigua a Estados Unidos, hace de nuestro país un obligado y muy adecuado trampolín de paso hacia la nación estadounidense. Y puesto que la frontera de 3000 kilómetros es vasta, porosa e imposible de vigilar y controlar, aún con las más sofisticadas tecnologías modernas, entonces es lógico que las verdaderas mareas humanas provenientes de Centroamérica, del Caribe, de Sudamérica y hasta un poco de África, se vuelquen masivamente hacia México como una simple ‘estación de paso’ hacia Estados Unidos. Por eso, los neozapatistas habían anticipado sabiamente, antes del inicio del gobierno de López Obrador, que “En los planes del capital, el muro contra América Latina tendrá la forma del imposible cuerno de la abundancia y se llamará ‘México'”, agregando también que “Cuando Donald Trump dice que quiere construir el muro, todos están pensando en el Río Bravo, pero el capital está pensando en el Suchiate, el Usumacinta y el Hondo. En realidad el muro estará en México para detener a los que vienen de Centroamérica, y esto tal vez pueda ayudar a entender por qué Donald Trump, el 1 de julio, saludó al Juanito Trump, que había ganado las elecciones en México”.16

Y es claro que durante el año y medio ya transcurrido del gobierno lopezobradorista, esta tesis neozapatista se ha confirmado completamente, pues dicho gobierno se ha sometido con un servilismo extremo a los designios y deseos estadounidenses, llevando a cabo una política migratoria vergonzosa, que no sólo rompe con las antiguas tradiciones mexicanas de apoyo y recepción de diversas migraciones, como la española de la guerra civil, o la chilena y la argentina de las dictaduras militares de los años setentas del siglo pasado, sino que también degrada a México al triste papel de ‘policía’ de Estados Unidos, y al de un país sometido que según los neozapatistas, “en los nuevos planes ‘geopolíticos’, se ofrece [a] crear un “colchón”, un “amortiguador”, un filtro que reduzca drásticamente la migración”, combinando de manera selectiva la represión brutal y la repatriación forzada de los migrantes a sus respectivos países, con la asimilación como fuerza de trabajo explotable por el capital, o el abandono en las muy precarias condiciones de los asilos de los gobiernos estatales o de la propia sociedad civil mexicana.17

Represión dura y terrible de los migrantes latinoamericanos y africanos, que ahora se apoya en la nueva e hipócrita versión del ‘ejército’, en la Guardia Nacional, mediante la cual Obrador ha continuado militarizando todo el país, igual e incluso peor que sus antecesores, a pesar de su hipócrita promesa de campaña de ‘devolver al ejército a sus cuarteles’, la que no sólo no ha cumplido, sino que en cambio, ha potenciado con dicha Guardia Nacional, la que no se utiliza para combatir al narcotráfico, lo que fue el pretexto de su creación, sino más bien para perseguir y reprimir a los migrantes, para imponer mediante la violencia cruda y descarnada los megaproyectos de este sexenio, y también para atacar y controlar a los cada día más diversos y fuertes movimientos sociales de protesta de los mas distintos tipos.

Porque como ha sido ya señalado varias veces por organismos internacionales, como Amnistía Internacional, las violaciones a los derechos humanos han seguido creciendo y se han multiplicado y diversificado con el actual gobierno, igual que con los gobiernos anteriores, al mismo ritmo en que crece y se agudiza la mencionada militarización de todo el país, y que se imponen por la fuerza, en contra de las comunidades indígenas y de la población en general, los megaproyectos del Tren Maya o del Canal transístmico, entre otros. Por eso, y frente a esta militarización creciente y a los intentos de imponer en Chiapas el megaproyecto del Tren Maya, han dicho los compañeros neozapatistas que “Vamos a enfrentar, no vamos a permitir que pase aquí ése su proyecto de destrucción, no le tenemos miedo a su Guardia Nacional, que lo cambió de nombre para no decir ejército, que son los mismos, lo sabemos”. Violaciones a los derechos humanos y militarización de la vida cotidiana de la sociedad mexicana, que ahora, con el pretexto de la pandemia del COVID 19, han recibido legitimación institucional y ‘carta blanca’ durante los próximos cuatro años, con el Acuerdo presidencial publicado el 11 de mayo de 2020, que acrecienta las facultades y tareas de la Guardia Nacional, aumentando su capacidad de acciones impunes, igual que la libertad de López Obrador de disponer a su antojo de dicha Guardia Nacional.18

Junto a este complicado escenario económico y social que hemos brevemente reseñado, se despliega también en México, bajo el gobierno lopezobradorista, una nueva fase del ya añejo proceso de degradación y descomposición de toda la clase política mexicana en su conjunto. Pues acompasada con el Estado fallido obradorista, se ha agudizado la debacle de todos los partidos políticos, sin excepción alguna, los que a pasos agigantados pierden las ya escasas bases sociales que aún tenían, para mostrarse como lo que realmente son, es decir, como vulgares corporaciones de grupos de interés que, con muy tenues matices ideológicos, compiten como capataces en disputa para decidir, cada seis años, quien cumple mejor los deseos y quien defiende mejor los intereses del verdadero dueño de todo, del finquero, es decir del capitalismo tanto nacional como mundial.

Y entonces vemos desfondarse totalmente al PRI, que al ya no estar en el poder pierde todo atractivo para la gente en general, y hasta para sus propios militantes, mientras que el PAN se fragmenta y se diluye en grupos y subgrupos, a cual más desorientados ideológicamente y sin liderazgos reales de ningún tipo, y si en cambio con múltiples microcaudillos emergentes, mientras el PRD se borra y extingue, al ritmo mismo en que sus líderes se venden al mejor postor y en la medida en que todas sus bases migran hacia MORENA. Y este último pseudopartido muestra que en realidad no es tal partido, sino sólo una coalición efímera de grupos y pequeños movimientos sociales y políticos que, junto a un claro amasijo de oportunistas y advenedizos, están todos nucleados en torno al caudillo fuerte hoy en el poder, pero sin el cual, vuelven a convertirse en múltiples tribus y micro-organizaciones sin unidad ni ideológica, ni política, ni de ningún tipo. Por eso, ahora mismo, el dirigente interino de MORENA acusa penalmente a la anterior dirigente por malos manejos financieros de los fondos del partido, mientras las diversas tribus velan armas en torno a los repartos de migajas de poder que derivarán de la cercana elección de su nueva dirigencia.

Y es por eso que frente a este vergonzoso panorama de la política mexicana actual, los neozapatistas nos hablan de “…un PAN rancio, un PRI sobornando al forense para que retrase el acta de defunción, [y] un PRD que de alguna forma tiene que demostrar que existe, y pensadores que les acompañan”,19 a lo que hay que agregar los ridículos partidos enanos, que no son otra cosa que negocios familiares o membretes de pandillas de políticos oportunistas y acomodaticios, y al nuevo “partido oficial” MORENA, que aspira fallidamente a convertirse en una suerte de nuevo PRI, aunque en este caso pintado muy tenuemente de un rosa moderado, discreto, domesticado y políticamente correcto, y que seguramente se desintegrará también y decaerá muy pronto, conforme se eclipse y apague el caudillo o ‘rayito de esperanza’ que lo cohesiona, le da estructura y le da su sentido profundo de efímera existencia.

Finalmente, es claro que el gobierno de López Obrador es un gobierno no sólo indiferente frente a la cultura, las artes y las ciencias, sino incluso y en muchos casos, un gobierno abiertamente anticultural. Lo que explica que, por ejemplo, haya puesto la Editorial del Estado mexicano en manos de un escritor con nula experiencia editorial, y que en los altos puestos directivos de las Secretarías, o de los Institutos, o de las Instituciones que tienen que ver con la cultura, la investigación histórica, las artes y las ciencias, haya nombrado como funcionarios a personas de perfil bastante mediano, cuyo mayor mérito es, exclusivamente, su acrítico e incondicional apoyo al propio López Obrador. Además, redujo el presupuesto para cultura en 2019, y lo mantuvo prácticamente congelado para 2020, habiendo intentado en varias ocasiones, y a veces habiendo concretado, recortes importantes a los presupuestos de los Centros Públicos de Investigación, al Instituto Nacional de Antropología e Historia, a las Universidades públicas, al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, y a varios Fideicomisos, del cine, de las becas para los artistas y creadores, de los apoyos culturales, y de fomento a la investigación antropológica y arqueológica, entre otros varios.20

Ataque sistemático y en varios frentes a la cultura, a las artes y a las ciencias, que se ha agudizado aún más durante la pandemia del COVID 19, provocando que los artistas se agrupen en tres movimientos, que incluyen el que se llama “No vivimos del aplauso”, el Movimiento Colectivo por la Cultura y el Arte en México, y la Asamblea por las Culturas, los que frente a la total falta de apoyos por parte del gobierno, han propuesto un Programa de apoyo que se llama ‘Contigo en la Confianza’. Pero también hay otros artistas que se han auto-organizado para apoyarse entre sí mismos, como en el caso de la Convocatoria #Arte en Resistencia, que recaba dinero y despensas para darlos a los artistas más vulnerables y afectados por la pandemia actual. Indiferencia y agresiones a la cultura, las artes y las ciencias por parte del gobierno de Obrador, que contrasta enormemente con la promoción, el cultivo, la centralidad, la defensa y el abierto apoyo a estas actividades por parte del neozapatismo, que lo ha llevado a declarar incluso que, “…nuestro [camino] está basado en algunas de las raíces de las comunidades originarias (o indígenas): el colectivo, el apoyo mutuo y solidario, el apego a la tierra, el cultivo de las artes y las ciencias, y la vigilancia constante contra la acumulación de riqueza.  Eso, y las ciencias y las artes, son nuestra guía.  Es nuestro “modo”…”. Bella y muy clara declaración neozapatista, que frente a la mezquina y miserable postura del gobierno lopezobradorista frente a la cultura, las artes y las ciencias, brilla hoy con más fuerza, en esta emergencia nacional y mundial de la pandemia del nuevo coronavirus.21

* * *

Ahora, a finales de junio de 2020, y cuando las cifras de nuevos contagios y de decesos a causa del nuevo coronavirus siguen todavía peligrosamente al alza, tanto el gobierno federal de López Obrador como el gobierno de la ciudad de México, ciudad que es el epicentro principal de la pandemia en el país, están tratando de forzar, absurda y criminalmente, un prematuro retorno a la llamada ‘nueva normalidad’. Y con ello, están jugando con fuego, pues pueden provocar un rebrote o segunda ola de la pandemia en México, que sea todavía peor y más grave de la que ya hemos vivido hasta ahora. Frente a esto, vale recordar la sabia postura neozapatista, que desde hace más de tres meses, nos advirtió que se trata de una ‘amenaza real’ y un verdadero ‘peligro’ para la vida humana, la que debería prevalecer como criterio esencial, por encima de la ganancia capitalista, de la economía en general, de los espurios intereses del Estado mexicano y también de los gobiernos actuales. Por eso, ‘ante la ausencia de los malos gobiernos’, sólo nos queda, a los ‘peatones de la historia’, el cuidarnos, y protegernos, y apoyarnos entre nosotros, y el autocuidarnos, autoprotegernos y autoapoyarnos, es decir, el organizarnos y auto-organizarnos desde abajo y a la izquierda, para vencer hoy a la pandemia del COVID 19 y salvar la vida, y mañana, para vencer al capitalismo nacional y mundial, y nuevamente, volver a salvar, definitivamente, a la diversa, rica y multifacética vida humana en todo el planeta. ¡Así sea!

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Junio de 2020.

1 Cfr. Subcomandante Insurgente Moisés, “Por coronavirus el EZLN cierra Caracoles y llama a no abandonar las luchas actuales”, del 16 de marzo de 2020, en Enlace Zapatista, http://www.ezln.org.mx.

2 Sobre estas torpes declaraciones de AMLO, cfr. la nota “No dejen de salir, yo les voy a decir cuándo: AMLO sobre pandemia de COVID-19”, en el sitio de la revista Animal Político, del 23 de marzo de 2020, en https://www.animalpolitico.com/2020/03/no-dejen-de-salir-amlo-coronavirus-covid19/.

3 La manipulación y ocultamiento consciente de las cifras verdaderas de contagios y muertes del COVID-19 ha sido tan escandalosa en México, que incluso provocó la publicación de varios artículos de la prensa internacional denunciando esta situación. En ellos, se estimaba que la cifra real debe ser de, en un caso entre 3 y 4 veces, y en otro caso 22 veces las cifras oficiales, frente a lo cual el gobierno mexicano se vio obligado a aceptar que si había un subregistro, pero bajo el tramposo argumento de que ese mismo subregistro era involuntario e inconsciente y que se daba en todos los países del mundo. Y si partimos de que en mayo de 2020, mientras Islandia hacía 147 pruebas por cada mil habitantes, e Italia 35 pruebas por cada mil habitantes, México en cambio hacía sólo 6 pruebas, pero no por cada mil, sino por cada diez mil habitantes, entenderemos una de las varias razones de ese tramposo y enorme subregistro. Sobre este punto, cfr. Azam Ahmed, “Hidden Toll: Mexico Ignores Wave of Coronavirus Deaths in Capital”, en The New York Times, 8 de mayo de 2020, Juan Montes, “Death Certificates Point to Much Higher Coronavirus Toll in México”, The Wall Street Journal, 8 de mayo de 2020, Jorge Galindo y Javier Lafuente, “La magnitud de la epidemia en México”, en El País, 8 de mayo de 2020, Juan Omar Fierro, “Es oficial: hay subregistro de muertes”, en Proceso, núm. 2271, 10 de mayo de 2020 y Mathieu Tourliere, “Hacia una ‘normalidad’ luctuosa”, en Proceso, núm. 2274, 31 de mayo de 2020.

4 Cfr. Subcomandante Insurgente Galeano, “Sonata para violín en sol menor: dinero”, del 15 de agosto de 2019, en Enlace Zapatista, http://www.ezln.org.mx.

5 Cfr. Subcomandante Insurgente Moisés, “Mensaje del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en los 100 años del asesinato del General Emiliano Zapata”, del 10 de abril de 2019, en Enlace Zapatista, http://www.ezln.org.mx.

6 Para esta original y aguda tesis neozapatista, que concibe al capitalismo actual a través de la metáfora de imaginarlo como una enorme serie de fincas, cfr. Subcomandante Insurgente Moisés y Subcomandante Insurgente Galeano, “300. Primera parte: una finca, un mundo, una guerra, pocas posibilidades”, del 20 de agosto de 2018, en Enlace Zapatista, http://www.ezln.org.mx.

7 En nuestra opinión, López Obrador si forma parte de esta familia de los llamados gobiernos ‘progresistas’, pero siendo sin duda su peor versión posible, es decir, su variante más pálida, deslavada, atenuada y descolorida posible. Pues en el fondo, este gobierno actual mexicano si representa a los intereses de la burguesía nacional mexicana, igual que todos los gobiernos progresistas lo hicieron antes y lo hacen ahora con sus respectivas burguesías nacionales, pero a diferencia de ellos, que aunque fueron o son totalmente procapitalistas, sí eran o son genuinamente nacionalistas y a veces hasta anti-imperialistas, el gobierno mexicano lopezobradorista, en cambio, mantiene una postura tan servilmente sometida y dependiente de los Estados Unidos, que casi no parece ser parte de dicha familia. Por eso los compañeros neozapatistas afirman que, “Decir que el próximo gobierno es de izquierda o progresista, no es sino una calumnia”. Para esta cita, y para la caracterización de estos ‘gobiernos progresistas’ latinoamericanos, cfr. Subcomandante Insurgente Moisés y Subcomandante Insurgente Galeano, “300. Segunda parte: un continente como patio trasero, un país como cementerio, un pensamiento único como programa de gobierno, y una pequeña, muy pequeña, pequeñísima rebeldía”, en Enlace Zapatista, http://www.ezln.org.mx, y Carlos Antonio Aguirre Rojas, Antimanual del Buen Rebelde, Ed. El Viejo Topo, Barcelona, 2015, y Movimientos antisistémicos y cuestión indígena en América Latina, Ed. Desde Abajo, Bogotá, 2018.

8 Para esta caracterización de la política económica del gobierno de Obrador, cfr. Subcomandante Insurgente Moisés, “Mensaje del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en los 100 años del asesinato del General Emiliano Zapata”, del 10 de abril de 2019, ya antes citado.

9 Sobre el fuerte estancamiento de la economía mexicana, previo a la pandemia, cfr. Braulio Carbajal, “Las grandes empresas pasaron mal el primer año del nuevo gobierno”, en La Jornada, 8 de marzo de 2020, p. 17. Y sobre la recesión económica actual, y sus efectos sobre las clases y sectores subalternos, cfr. Rafael Croda, “La mayor recesión en 88 años”, en Proceso, núm. 2271, 10 de mayo de 2020 (de donde proviene la cita incluida en este párrafo), y Juan Carlos Cruz Vargas, “La estrategia de AMLO ‘empuja al país al abismo'”, en Proceso, núm. 2273, 24 de mayo de 2020.

10 Sobre el carácter histórico de larga duración, y sobre la dimensión estructural de esta dependencia de México respecto de Estados Unidos, que hoy ha llegado a un extremo vergonzoso con el gobierno actual, cfr. Carlos Antonio Aguirre Rojas, “México en el largo siglo XX histórico. Pistas wallerstinianas para su reinterpretación”, en Contrahistorias, núm. 33, 2020.

11 Sobre estos puntos mencionados, cfr. Rubén Migueles, “Salario mínimo de México, de los más bajos del mundo” en El Universal, del 22 de enero de 2020, y Antonio Sandoval. “Así están los salarios de México frente al resto del mundo”, en el sitio Alto Nivel, del 23 de septiembre de 2019, en https://www.altonivel.com.mx/economia/asi-estan-los-salarios-de-mexico-frente-al-resto-del-mundo/, en donde se refiere que el propio López Obrador tuvo que reconocer que los salarios mexicanos son más bajos que en Centroamérica y en China. Véase también, Mathieu Tourliere, “El contratrista favorito de la 4T”, en Proceso, núm. 2271, 10 de mayo de 2020, Esteban David Rodríguez y Quinto Elemento Lab, “Brotan de la nada las proveedoras de la 4T”, en Proceso, núm. 2261, 1 de marzo de 2020. Y sobre el riesgo de una hambruna, cfr. Rodrigo Vera, “Vamos hacia una hambruna”, en Proceso, núm. 2271, 10 de mayo de 2020.

12 Las dos primeras citas provienen del texto del Subcomandante Insurgente Moisés, “Organizarse (sobre las elecciones)”, incluido en el libro El Pensamiento Crítico frente a la Hidra Capitalista I. Participación de la Comisión Sexta del EZLN, edición del EZLN, México, 2015, y la última de Subcomandante Insurgente Moisés, “Por coronavirus el EZLN cierra Caracoles y llama a no abandonar las luchas actuales”, antes ya referido.

13 Sobre este terrible flagelo de los feminicidios, cfr. Jessica Xantomila, “Ocupa México primer lugar de América Latina en feminicidios: AI”, en La Jornada, 9 de abril de 2019, y “ONU: Feminicidios en México crecieron diariamente de 7 a 10 en tres años”, en La Jornada, 5 de marzo de 2020. Y sobre la postura neozapatista, cfr. “Convocatoria al Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan”, del 19 de septiembre de 2019, y “No necesitamos permiso para luchar por la vida. Las mujeres zapatistas se unen al Paro Nacional del 9 de marzo”, del 1 de marzo de 2020, ambos en Enlace Zapatista, http://www.ezln.org.mx.

14Sobre las declaraciones de López Obrador, y luego sobre la absurda liberación del hijo del Chapo, cfr. https://lopezobrador.org.mx/2019/01/30/, y Azam Ahmed, “The Stunning Escape of El Chapo’s Son: It’s Like ‘a Bad Netflix Show’”, en The New York Times, 18 octubre de 2019. Sobre el encuentro con la madre del Chapo, cfr. https://aristeguinoticias.com/2903/, del 29 de marzo de 2020 y Ricardo Ravelo, “AMLO, el amigo de los narcos”, en el diario electrónico Sinembargo.mx, del 3 de abril de 2020, en: https://www.sinembargo.mx/03-04-2020/3760627. Y sobre la frase del neozapatismo de la colusión entre el Estado mexicano, el narco y el crimen organizado, cfr. Subcomandante Insurgente Moisés y Subcomandante Insurgente Galeano, “300. Segunda parte: un continente como patio trasero, un país como cementerio, un pensamiento único como programa de gobierno, y una pequeña, muy pequeña, pequeñísima rebeldía”, texto ya antes citado.

15 Sobre esta colusión implícita entre el gobierno de López Obrador y los Cárteles del narcotráfico, cfr. Patricia Dávila, “El de Sinaloa, un Cártel aún sólido”, en Proceso, núm. 2243, del 27 de octubre de 2019, J. Jesús Esquivel, “‘El Mayo’ es el capo de capos, según la DEA”, en Proceso, núm. 2256, 26 de enero de 2020 y Ricardo Ravelo, “AMLO, el amigo de los narcos”, recién citado. Y vale la pena señalar que frente al vacío de acción y la parálisis gubernamental frente a la pandemia, tanto el Cártel de Sinaloa, como otros Cárteles, tuvieron hace algunas semanas la iniciativa de repartir gratuitamente despensas, en varias de las zonas campesinas en donde tienen actividades y presencia.

16 Para estas citas, cfr. Subcomandante Insurgente Moisés y Subcomandante Insurgente Galeano, “300. Segunda parte: un continente como patio trasero, un país como cementerio, un pensamiento único como programa de gobierno, y una pequeña, muy pequeña, pequeñísima rebeldía”, texto ya referido antes.

17 Sobre este triste papel de México como policía migratoria de Estados Unidos, cfr. J. Jesús Esquivel, “Confirmado: México es el mejor agente migratorio de EU”, en Proceso, núm. 2249, 8 de diciembre de 2019, e Isaín Mandujano, “Condena unánime: la peor cara de México en materia migratoria”, en Proceso, núm. 2256, 26 de enero de 2020. Véase también, Subcomandante Insurgente Moisés y Subcomandante Insurgente Galeano, “300. Segunda parte: un continente como patio trasero, un país como cementerio, un pensamiento único como programa de gobierno, y una pequeña, muy pequeña, pequeñísima rebeldía”, antes citado, y de donde provienen las citas incluidas en este párrafo, Subcomandante Insurgente Moisés, “Palabras del CCRI-CG del EZLN en el 26 Aniversario”, en Enlace Zapatista, en http://www.ezln.org.mx, y Carlos Antonio Aguirre Rojas, “Noticias desde México. Entrevista a Carlos Antonio Aguirre Rojas”, en la revista El Viejo Topo, núm. 375, Barcelona, abril de 2019.

18 Sobre el triste panorama de los derechos humanos en México, tan sombrío como hace décadas, cfr. la nota “Amnistía Internacional: las violaciones a derechos, al nivel de los sexenios anteriores”, en La Jornada, 27 de febrero de 2020. La frase citada del neozapatismo está en Subcomandante Insurgente Moisés, “Palabras del CCRI-CG del EZLN a los pueblos zapatistas en el 25 Aniversario del inicio de la guerra contra el olvido”, del 1 de enero de 2019, en Enlace Zapatista, en http://www.ezln.org.mx. Y sobre la creciente militarización, agudizada con el Acuerdo reciente, cfr. Juan Omar Fierro, “Un paso más hacia la militarización”, en Proceso, núm. 2272, 17 de mayo de 2020.

19 Sobre esta caracterización, cfr. Subcomandante Insurgente Galeano, “Obertura: la realidad como enemiga”, del 11 de agosto de 2019, en , en Enlace Zapatista, en http://www.ezln.org.mx.

20 Sobre los presupuestos de cultura en 2019 y 2020, cfr. Enrique Méndez, “El presupuesto para cultura en 2019, menor al ejercido en 2018”, en La Jornada, 17 de diciembre de 2018, yJudith Amador Tello, “Presupuesto cultural 2020: el esquema de siempre”, en Proceso, núm. 2248, 1 de diciembre de 2019. Y sobre la política realmente anticultural de López Obrador, y por mencionar sólo un ejemplo entre los muchos posibles, cfr. Judith Amador Tello, “Es hora de escuchar a la academia”, en Proceso, núm. 2276, 14 de junio de 2020.

21 Sobre los movimientos mencionados, cfr. https://www.facebook.com/NoVivimosDelAplauso/, https://moccam.net/, y https://asambleaporlasculturas.org/. Sobre la iniciativa de auto-organizarse, cfr. Roberto Ponce, “Fase Solidaridad: los artistas se ayudan a sí mismos”, en Proceso, núm. 2271, 10 de mayo de 2020. Y sobre la postura neozapatista, cfr. Subcomandante Insurgente Moisés y Subcomandante Insurgente Galeano, “300. Segunda parte: un continente como patio trasero, un país como cementerio, un pensamiento único como programa de gobierno, y una pequeña, muy pequeña, pequeñísima rebeldía”, ya antes citado.

Paraguay: una ausencia construida

Destacado

Magdalena López es Licenciada en Ciencia Política y Doctora en Ciencias Sociales. Publicó “Transición y democracia en Paraguay (1989-2017): “El cambio no es una cuestión electoral” en 2018 y “Violencia(s). Reflexiones sobre sus diversas formas en Paraguay” junto a Victoria Taboada en 2015.

PH: Para muchos argentinos Paraguay tiene una cierta imagen de país “aislado”. ¿Cómo creés que se construyó esa imagen?

ML: Es un país construido como poco importante, incluso desde antes de la guerra de la Triple Alianza. La guerra terminó de popularizar esa sensación además de país subordinado: como este mito de país poco desarrollado casi tosco, bruto. Este tipo de historias o de relatos que se escuchan mucho en Argentina y que se mantienen hasta hoy no sólo con el país sino con les paraguayes. Las personas migrantes de Paraguay que viven en Argentina son muchas veces concebidas como medio burros, tontos; se construye al guaraní como un idioma inferior, etc. Hay un conjunto muy amplio de prejuicios que alimentan esa leyenda de país aislado. Lo que sucede es que al ser construido como aislado e inferior hay un conjunto de decisiones y políticas tanto sobre currículos de historia como políticas o económicas que van en cierta forma haciendo de eso una realidad, lo van aislando. 

Paraguay no se ve en los secundarios y las universidades. Sabemos más de historia de Europa que de Paraguay, un país con el que tenemos una cercanía no sólo geográfica sino historia económica y política. Ni hablar poblacional.

Esa construcción del “aislamiento” además tiene un círculo vicioso en el cual como nadie habla de eso… ¡nadie habla de eso! Se construyó una ausencia y nadie aborda esa ausencia. En ese sentido, si uno ve los grandes manuales académicos de historia de América Latina,  el país ausente es Paraguay, o aparece resuelto en un párrafo que es casi agresivo. Hay ocho países grandes que tienen un capítulo cada uno y después hay tres o cuatro países chicos (Paraguay siempre es uno de esos) que o aparece poco o no aparece. 

Después, como cualquiera que lee un libro cree que sabe de Paraguay, como es un país del que en Argentina no se sabe nada, entonces cuando una persona académica argentina lee un libro, automáticamente se auto-atribuye la experticia absoluta porque leyó el libro que nadie más leyó. Eso también genera como un aislamiento. que surge así como de forma intencional y no realista y que deriva en situaciones de subordinación y dominación de parte de Argentina y de Brasil respecto a Paraguay, termina generando que lo aislemos activamente.

Magdalena López

PH:  ¿Qué elementos podemos esgrimir para revertir esa imagen de aislamiento?¿hasta qué punto?

ML: Respecto de cómo podemos negar este aislamiento, Hay cosas activas que podemos hacer y hay cosas reales que suceden que discuten este aislamiento.

Que las y los paraguayos sean el primer colectivo de migrantes es una forma, que hablemos el mismo idioma, que tengamos una hidroeléctrica compartida, que hayamos atravesado procesos sociopolíticos similares, que sea uno de los principales socios económicos y financieros, que sea un lugar en el cual cierta burguesía planifica o espera o efectivamente elige como destino de sus inversiones, que haya firmas argentinas que tienen partes de sus filiales en Paraguay, hay un montón de elementos de la vida real que hacen que este aislamiento quede negado, o por lo menos discutido.

Las cosas que podemos hacer activamente (esto más en términos universitarios o académicos) es exigir una buena revisión de los estudios del Paraguay y ejercer buenos estudios sobre el Paraguay. Que sean justos con la bibliografía, el estudio de campo, los abordajes, las fuentes, no esta cosa de argentines que investigan Paraguay con las tres fuentes que encontraron en Buenos Aires. Eso no sirve, no funciona.

Tampoco ir a la caza de jóvenes paraguayos que puedan escribir  papers donde nosotros pongamos los nombres. Esas dinámicas en las cuales seguimos subordinando a Paraguay y a sus investigadores, tampoco sirven para pelear contra este aislamiento que hemos ejercido durante tanto tiempo.

Otro elemento importante es que empecemos a poner en espacios binacionales con Paraguay a gente preparada para ello. Nunca sabemos quién está dirigiendo Yacyretá del lado argentino. En el Congreso nadie sabe nada de Paraguay, también se trataría de reforzar con gente que sabe del tema los espacios en los que se toman decisiones para lograr que se respete esa relación histórica entre Argentina y Paraguay

PH: Una particularidad que me interesa es el caso de Stroessner que si bien en algún momento integró el grupo de los dictadores sudamericanos, es de alguna manera, un dictador de “otro ciclo”.

ML: Stroessner fue uno de los dictadores más duraderos de América Latina. Fue de ese equipo, de ese ciclo de dictaduras latinoamericanas de los 70s, pero fue previo y posterior. Sin embargo tuvo un momento de acoplamiento bastante fuerte con ellos. Si pensamos el Plan Cóndor, es un elemento fundamental para entender esa asociación que tuvo. De hecho, Stroessner hizo muy buenas gestiones para que Estados Unidos supiera en ese momento (momento de la Doctrina de Seguridad Nacional) que Paraguay era el más confiable de la región, que llevaba en dictadura tanto tiempo; eso que le permitió obtener beneficios económicos financieros y de formación, material bélico, seminario para sus militares, etc. además de inteligencia y logística.

Stroessner fue parte de esas dictaduras y no fue parte. Tuvo la ductilidad de sumarse a ese proceso con unas características que traía desde antes, un fortísimo anticomunismo que caracteriza la política paraguaya desde 1920, eso lo supo capitalizar muy bien estratégicamente. Y con un sistema mucho más aceitado e impune que Stroessner traía y venía entrenando desde hacía más tiempo. Había logrado una extensión de espías de la sociedad civil que ya funcionaban muy imbricados y que denunciaban constante tal como se le indicaba, los llamados pyragüé.

PH: Teniendo en cuenta que hay tantos paraguayes en Argentina. ¿Hay muchos paraguayólogues? 

ML: Argentina es el principal destino de les paraguayes, con unos 700.000 migrantes. 

El 10% de la población paraguaya vive en el exterior, hay comunidades en Brasil, Estados Unidos y algunos países de Europa, principalmente España.  

Respecto a les paraguayólogues en Argentina, no sé cómo definiríamos… está nuestro grupo, fundado en 2008 (Grupo de Estudios Sociales Sobre el Paraguay) y después han surgido otros grupos de estudios, hay investigadores en Chaco, Rosario, Formosa, en Buenos Aires, en la UNGS, es un espacio de estudios que se ha vuelto más interesante, sobre todo a partir del triunfo de Lugo del año 2008.

PH: A veces un tema nos impacta y nos ata a la historia de un país. La esclavitud en Brasil, me imagino que a muchos les debe pasar con el Peronismo en Argentina, la UP en Chile, etc.  ¿Hubo un tema que haya despertado tu interés por Paraguay?

ML: En mi caso, el tema que a mí me atrajo fue pensar cómo se había salido de una dictadura de 35 años. Sobre todo porque yo empecé a estudiar Paraguay cuando tenía 24, la dictadura era 11 años más vieja que yo. Pensaba ¿cómo se logra una institucionalidad, discurso prácticas políticas gobernabilidad, elementos super complejos a partir de una dictadura de 35 años y tan pocas bases democráticas ¿no?

Eso fue lo que más me atrapó de Paraguay. Elementos que pueden servir. No solo una dictadura larga, una transición bastante compleja, con los partidos colorados y liberal centenarios y muy poderosos, a diferencia de otros países de América Latina en que la relevancia de los partidos se ha ido perdiendo. Un Movimiento Obrero muy particular en los años 30 y 40, una guerra civil que se llamó “Revolución colorada” que fue bastante fuerte y bastante rara en cuanto a la forma en que se la reconoce e investiga. La Guerra del Paraguay, pero también la del Chaco (con Bolivia). Es un país muy particular con cosas muy interesantes. Dos mega hidroeléctricas gigantes con Brasil y Argentina, que también es muy interesante su inserción en el mundo en cuanto a exportador de materias primas, la forma en que se desarrolló el capitalismo paraguayo, las características de las elites empresariales, políticas, de gobierno, esa multi posicionalidad que tienen los mismos actores, la remoción de Fernando Lugo en 2012, hay mil cosas muy interesantes de Paraguay.

PH: ¿Les paraguayistas argentines son considerados allá? ¿Participan de una red transnacional? ¿Hay interacción colaboración etc., o son dos escuelas e instituciones bien separadas?

ML: Bueno. Entre les paraguayólogues argentines, algunes son más considerades que otres, Existen algunos canales de comunicación que solemos habitualmente utilizar. Pero no hay producción conjunta, precisamente por ciertos vicios que tiene cada una de las academias de cada país. Pero sí estamos en diálogo constante, de hecho hay mucha colaboración. Las investigaciones nuestras desde Argentina serían impensadas sin colaboración de las personas que trabajan e investigan Paraguay desde Paraguay. Obviamente como en Argentina la escuela más importante es la de estudios de Argentina allá lo es la de estudios sobre Paraguay, porque es la propia realidad. Nosotros dependemos mucho de los avances que tengan allá  de las cosas que están investigando, y de los materiales y de las fuentes y de ciertos contactos. Sobre todo yo que me dedico más a contemporáneo. Sería imposible seguir la realidad política paraguaya escindida de lo que se investiga en Paraguay en este momento.

PH: ¿En qué estás trabajando ahora?

ML: En este momento estoy trabajando con élites políticas de la transición y de la democracia hasta la actualidad, por una parte. Por otra estoy trabajando en las políticas públicas de gestión del COVID en Paraguay. También estoy tratando de avanzar en un trabajo que tengo colgado desde hace un tiempo, que es una comparación histórica de Bolivia y Paraguay a partir de los 2000. Finalmente, estoy con un trabajo sobre el surgimiento del estado en Paraguay con Carlos Antonio López en el siglo XIX.