México, en tiempos del COVID 19

Carlos Antonio AGUIRRE ROJAS.

“En este país, llamado también ‘República Mexicana’, las pasadas elecciones federales consiguieron ocultar la realidad… por un instante: la crisis económica, la descomposición social (con su larga cauda de feminicidios), y la consolidación (a pesar de los supuestos “golpes mortales” al narco) de los Estados paralelos (o imbricados con el Nacional) del llamado “crimen organizado”. Aunque por poco tiempo, los asesinatos, secuestros y desapariciones de mujeres de todas las edades, pasaron a segundo plano. Lo mismo con la carestía y el desempleo. Pero, apagándose ya el entusiasmo por el resultado electoral, la realidad vuelve a decir ‘aquí estoy, falta mi voto… y mi guadaña'”.

Subcomandante Insurgente Moisés y Subcomandante Insurgente Galeano, “300. Segunda parte: un continente como patio trasero, un país como cementerio, un pensamiento único como programa de gobierno, y una pequeña, muy pequeña, pequeñísima rebeldía”, 21 de agosto de 2018.

Con su aguda y penetrante clarividencia, el 16 de marzo de 2020, el EZLN emitió un Comunicado importante, en el que planteaba claramente su postura frente a la epidemia mundial del COVID 19. Allí, al mismo tiempo que criticaba las torpes, frívolas y poco serias posturas, tanto de los ‘malos gobiernos’ como de toda la clase política de México sin excepción alguna, frente a esta emergencia, el neozapatismo anunciaba también el cierre de todos sus Caracoles en el Estado de Chiapas, así como una serie de medidas encaminadas a hacerle frente a esta nueva y complicada situación.1 Cierre de los Caracoles y medidas de higiene especiales en todas sus comunidades, que hicieron que el neozapatismo mexicano haya sido el primer actor social y político que dentro de todo México, tomó la medida inteligente del autoconfinamiento social, antes de que los periodistas o los intelectuales empezaran a hablar en serio de este problema, o de que los científicos, los médicos y los epidemiólogos comenzarán a explicarnos la magnitud y el enorme riesgo de esta pandemia mundial, y también antes de que cerraran sus puertas la Universidad Nacional Autónoma de México, las escuelas primarias y secundarias, las oficinas gubernamentales, algunos parques y jardines, los comercios, las tiendas, los negocios y algunas empresas, además de los hoteles, los cines, los restaurantes, los salones de reunión y de baile, y todos los demás lugares públicos en general.

Gran clarividencia del neozapatismo sobre la real dimensión de esta pandemia mundial, que hizo que la misma fuese calificada por ellos, desde esa fecha del 16 de marzo de 2020, como una “amenaza real, comprobada científicamente, para la vida humana”, y como un “peligro que amenaza la vida humana”, sin distinción alguna de sexo, raza, nacionalidad, religión, lengua, condición social, etc. En cambio, todavía una semana después, el 22 de marzo, López Obrador minimizaba displicentemente el problema, diciendo que no había que entrar en situación de pánico, que apenas estábamos en la fase 1, y que había que seguir la vida normal, y continuar visitando restaurantes y fondas igual que antes.2 Dos posturas claramente contrapuestas frente a la pandemia, que en los últimos tres meses transcurridos han demostrado que la sabia y prudente postura neozapatista era la que se imponía asumir frente a esta excepcional emergencia mundial. Y también, el hecho de que al no haber tomado en serio el problema, el actual gobierno lopezobradorista es directamente responsable de la aún desconocida pero sin duda enorme magnitud de los estragos causados por el COVID 19 en México.

Porque más allá de las mentiras del gobierno de Andrés Manuel López Obrador sobre las cifras reales de contagios y de decesos provocados por el nuevo coronavirus, las que adolecen de un enorme y ahora ya confeso subregistro,3 no cabe duda de que esta pandemia actual constituye claramente una verdadera catástrofe general dentro de la historia de la nación mexicana, tantas veces agredida y engañada por sus gobernantes, y también por los poderosos y las clases dominantes que habitan en ella.

Catástrofe económica, social, política y cultural para toda la sociedad mexicana, derivada del COVID 19, que se agrava y acrecienta en virtud del hecho de que se inscribe dentro de una situación previa de crisis también global del capitalismo mexicano, e incluso del capitalismo mundial, crisis que se arrastra desde hace ya varias décadas. Por eso, el neozapatismo ha señalado que “se viene una crisis económica mundial”, y que ésta será o es ya el contexto adverso dentro del cual el gobierno mexicano se ve y se verá obligado a actuar dentro de los años inmediatos por venir. Y esto es algo que no depende y que no podría haber sido cambiado por ninguno de los que fueron candidatos de las elecciones de 2018 en México, pues se trata de un contexto planetario que también se hace presente, con sus peculiaridades respectivas, dentro de todos los países del orbe, y entre ellos, naturalmente, también en México. Por eso, los compañeros afirmaron sabiamente hace algunos meses que: “Cualquiera que hubiera quedado, (Meade, Anaya, el Bronco o Miss Xerox), se hubiera tenido que enfrentar a ese “entorno mundial adverso” (así dicen los Think Tanks del gran capital), y salir derrotado y buscando culpables. Y todos hubieran hecho y estarían haciendo lo que hace el gobierno actual: mentir y maquillar”.4

Crisis económica e incluso crisis global mundial, que en el caso mexicano y durante los dieciocho meses de gobierno de López Obrador, se ha estado acercando cada vez más peligrosamente al punto crítico del verdadero colapso económico, acompasado además de un creciente y cada vez más extendido descontento social general. Pues el obligado telón de fondo de los graves impactos del nuevo coronavirus en México, es precisamente el del país mal gobernado desde hace un año y medio por el torpe y pretencioso gobierno lopezobradorista, el que más allá de su vacía y rimbombante retórica de representar un supuesto cambio histórico fundamental, una profunda ‘Cuarta Transformación’, se ha mostrado en los hechos, en su gran mayoría, como ‘más de lo mismo’, es decir, como una lineal continuación de las políticas económicas neoliberales, de la creciente polarización y desigualdad social, junto al crecimiento explosivo de la violencia social descontrolada y múltiple, del indetenible proceso de degradación de toda la clase política mexicana, sin excepción alguna, y del abandono e indiferencia generales frente a cualquier posible expresión o desarrollo de la cultura nacional. Por eso, los compañeros neozapatistas han afirmado de manera concisa y lapidaria: “Y repetimos lo que antes señalamos: allá arriba son lo mismo… y son los mismos. Y la realidad les quita el maquillaje con el que quieren simular un cambio”.5

Pues tal y como lo ha planteado reiteradamente el neozapatismo, no avanzamos demasiado si pensamos que basta con cambiar a una persona, por ejemplo López Obrador, o a un Partido en el poder, por ejemplo Morena, para cambiar realmente las cosas, cuando de lo que se trata es de cambiar el sistema social capitalista en escala nacional y también mundial. Por eso, luego del nombramiento de López Obrador, los neozapatistas insistieron nuevamente en que no se trata de cambiar a un capataz malo, Peña Nieto, por uno supuestamente menos malo, Obrador, sino de conquistar realmente la libertad, derrotando al verdadero dueño de la finca, al capitalismo nacional y mundial, y suprimiendo a todos los finqueros, los capataces, los mayordomos y los caporales de los distintos países, departamentos o Estados, y municipios de todo el planeta.6

Porque ahora, un año y medio después de su llegada al poder, es ya claro que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que pretendió presentarse en el mundo como un ‘nuevo eslabón’ de la serie de gobiernos ‘progresistas’ que protagonizaron, en gran parte de América Latina, el supuesto ‘giro a la izquierda’ desplegado en las primeras dos décadas del siglo XXI, nuevo eslabón que frente a las derrotas en Brasil, Argentina, Ecuador y Bolivia, vendría otra vez a relanzar un posible nuevo ‘ciclo progresista’, aliado con el también recientemente electo gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner en Argentina,7 ahora ese gobierno lopezobradorista ha terminado por mostrar su verdadera naturaleza profunda, y con ella, su profundo y mezquino carácter totalmente procapitalista, pero también su vacía y mentirosa retórica de ser un gobierno que pondría ‘primero a los pobres’, llevando a cabo la ya mencionada ‘Cuarta Transformación’ de México, que sería comparable a las anteriores transformaciones que en nuestra historia significaron la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana.

Carácter agudamente procapitalista, y por ende, forzosamente contrario y opuesto a los intereses y las expectativas de las clases populares y subalternas de nuestro país, y falsa retórica de un enorme cambio histórico, que se contradice cada día con las realidades y con los hechos que cotidianamente vivimos, para alcanzar un grado extremo en los tres meses transcurridos desde la irrupción y luego difusión cada vez mayor de la pandemia mundial del COVID 19.

Pues si observamos con cuidado la experiencia vivida en México en los últimos dieciocho meses, veremos que han continuado en general, e incluso a veces se han agudizado, las mismas políticas neoliberales de las últimas cuatro décadas, mientras nuestra economía se estanca cada vez más, y se acerca peligrosamente al abismo de un colapso económico de grandes proporciones, que muy probablemente vendrá acompañado de una enorme devaluación del peso mexicano, y de la quiebra masiva de muchas pequeñas y medianas empresas, además de agudizar hasta el extremo el ya grave e importante desempleo actual, y también la creciente precarización de la fuerza de trabajo todavía empleada. Por eso, los neozapatistas han subrayado el hecho de que, aunque López Obrador “decreta que se acabó el neoliberalismo”, en realidad y de modo cada día más evidente, “la autodenominada ‘Cuarta Transformación’ (…) no es sino la continuación y profundización de la etapa más brutal y sanguinaria del sistema capitalista”, es decir de la etapa neoliberal.8

Por eso, ya desde antes que apareciera la pandemia actual, México se había convertido en 2019 en una economía estancada, que se dirigía directamente a un colapso económico, lo que con la pandemia se ha acelerado y agudizado, llevando a algunos analistas, muy poco sospechosos de ser de izquierda, a diagnosticar que vivimos en México la peor recesión económica de nuestra historia después de la provocada por la crisis mundial de 1929, frente a la cual lo que el gobierno mexicano está practicando es una “política económica ultraneoliberal, conservadora y procíclica, que acabará por golpear a los sectores más vulnerables de la población”. Aunque ahora naturalmente, el gobierno de López Obrador aprovechará la circunstancia de la pandemia del COVID 19 como un pretexto o justificación de ese inminente y cercano gran colapso de la economía mexicana, debido en parte sin duda a la pandemia, pero mucho más y principalmente, a su torpe y criminal política económica neoliberal.9

Política neoliberal mantenida y profundizada durante la pandemia, cuyos efectos se agudizan todavía más, en virtud de la vigencia del nuevo T-MEC, Tratado que no es otra cosa que la protocolización de la secular dependencia económica de México frente a Estados Unidos, y la actualización de la vieja Doctrina Monroe, y en donde de los tres socios de dicho Tratado, México es sin duda el socio perdedor, es decir, el proveedor de fuerza de trabajo barata y de materias primas a bajo costo, a la vez que consumidor importante de manufacturas, bienes de capital y tecnología, caros y controlados por los otros dos socios mencionados. Y puesto que Estados Unidos, y con ello su economía, es el país más afectado del mundo por la pandemia del COVID 19, y dado que Donald Trump está gestionando esta situación del modo más torpe y catastrófico posible, entonces nuestra alta dependencia económica de este país, habrá sin duda de afectarnos también de manera considerable, en el inmediato futuro por venir.10

Neoliberalismo destructivo lopezobradorista, aplicado en los hechos y negado en los discursos, que es económicamente contrario a los intereses de las grandes mayorías populares, pues al mismo tiempo en que promociona y beneficia a los grandes capitales y empresarios, sacrifica y destruye a las clases y sectores populares y subalternos, lo que explica porque López Obrador ha mantenido los salarios de los trabajadores mexicanos como salarios que están entre los más bajos de toda Latinoamérica e incluso del mundo entero, al mismo tiempo que convierte a Carlos Slim, que ha sido durante varios años el hombre más rico del planeta, en el ‘contratista favorito’ del gobierno de la Cuarta Transformación, además de promover una nueva forma de corrupción al hacer proliferar a muchas nuevas e improvisadas ‘proveedoras’ del actual gobierno, sin ninguna experiencia empresarial, a las que a pesar de esto, se les adjudican jugosos contratos de manera directa y sin concurso alguno. Complicado panorama económico para el vasto universo de ‘los pobres’ mexicanos, que con el COVID 19 ha llegado ya al extremo de provocar que haya quienes declaren que vamos directamente hacia ‘la hambruna’, hacia una crisis por hambre de franjas significativas de ese creciente universo de personas que, en México, están todavía sumidas en la pobreza y la pobreza extrema, rondando el 65% de la población total.11

Riesgo de una verdadera hambruna, cuyos primeros síntomas ya empezaron a manifestarse en distintas ciudades y regiones de México, frente a los cuales el gobierno no ha hecho absolutamente nada, mientras que en cambio es la propia gente, o los sectores populares, o los curas de a pie, o los ‘peatones de la historia’ en general, los que han tratado de paliar o resolver en alguna medida el problema, como cuando artesanos o indígenas intercambian sus propias creaciones por comida, o cuando los dueños de un pequeño restaurante popular regalan raciones de comida a quien lo necesite, o las parroquias de colonias populares que hacen colecta entre sus feligreses para comprar despensas y repartirlas gratuitamente a quien lo solicite, o los comedores populares que abren las asociaciones civiles o los colectivos que trabajan con la gente del pueblo, o hasta la gente sin trabajo, sin dinero y sin comida que pone una bandera blanca en la puerta de su casa, para ser apoyada por quien pueda apoyarla, entre otros de los muchos ejemplos posibles.

Conjunto de prácticas espontáneas de apoyo popular y de organización y auto-organización popular, generadas por la situación límite de la pandemia, que demuestra en los hechos la profunda verdad que encierra el sabio consejo del neozapatismo, de que no encontraremos solución a los principales problemas de nuestro país y de nuestro planeta, si no nos organizamos y nos auto-organizamos, desde abajo y a la izquierda, para enfrentar por nosotros mismos y para resolver con nuestras propias fuerzas dichos problemas. Porque los gobiernos de todo tipo y en todas partes son siempre ‘malos gobiernos’, y porque del ‘arriba social’ no podemos esperar nada bueno, sólo nos queda resistir y rebelarnos, y también organizarnos desde abajo, reconociendo que ‘sólo el pueblo salva al pueblo’, para desde este principio unirnos todos, para enfrentar, hoy y de inmediato a la pandemia y al capitalismo, y mañana, otra vez al capitalismo, mexicano y mundial. Pues como dice el Subcomandante Insurgente Moisés, “Como zapatistas que somos, lo que hacemos, cada que se puede, es decirle a la gente que se organice para resistir, para luchar, para tener lo que necesita”, porque “…no es que alguien va a resolver el problema, sino que lo tenemos que resolver nosotros mismos, mismas, como colectivos organizados. Las soluciones las hace el pueblo…”. Por eso, y frente a la actual pandemia, los compañeros han reiterado que, “Ante la ausencia de los malos gobiernos, exhortar a todas, a todos y a todoas, en México y el mundo, a que tomen las medidas sanitarias necesarias que, con bases científicas, les permitan salir adelante y con vida de esta pandemia”.12

Y es claro que si la pandemia en México, no ha tenido aún efectos tan catastróficos y terribles como en Estados Unidos, o Italia, o España, eso se debe sobre todo a la sabiduría popular y a la auto-organización de la gente, mucho más que a las torpes y limitadas acciones de un mal gobierno mexicano que, siendo un gobierno completamente capitalista, es también un gobierno frívolo, irresponsable, mentiroso y ausente, que piensa siempre primero en la economía, es decir en la ganancia capitalista, luego en salvar y proteger a los ricos y a los poderosos, a los que sirve directamente, después en aparentar hacia el exterior una falsa actividad eficaz, ‘para guardar las apariencias’ y mantener una mínima credibilidad internacional, y sólo al final y muy marginalmente, en la salud y el bienestar de las clases populares, y esto último, exclusivamente en la línea de evitar y contener el descontento y la protesta sociales.

Al mismo tiempo, y en parte conectado con la complicada situación económica antes descrita, ha seguido creciendo sin parar la violencia social descontrolada en múltiples formas, la que no es confrontada ni resuelta de ningún modo por el nuevo gobierno, sino simplemente ignorada, ocultada, maquillada y eludida, igual que en los gobiernos priistas y panistas recientes.

Pues en México ha seguido creciendo de modo alarmante la violencia mortal contra las mujeres, lo que lo ubica como el país con mas feminicidios de toda América Latina, llegando hoy al vergonzoso dato de diez mujeres asesinadas cada día. Violencia descontrolada y criminal contra las mujeres, que ha sido muchas veces ignorada y otras veces banalizada por López Obrador, lo que ha provocado la irrupción de una legítima, potente y cada día más vasta protesta feminista, la que entre otras manifestaciones, incluye la de haber mantenido en paro durante meses varias Facultades de la Universidad más grande del mundo, la Universidad Nacional Autónoma de México, además de la de paralizar el país entero el 9 de marzo de 2020, y la de suscitar una creciente simpatía y apoyo de todas las clases y sectores subalternos en las varias marchas y manifestaciones públicas que ha organizado. Por eso, el tema del Segundo Encuentro Internacional de las Mujeres que Luchan, organizado por las mujeres neozapatistas en diciembre de 2019, tuvo como su tema central y único el de la ‘Violencia contra las mujeres’. Y por eso también, las mujeres neozapatistas apoyaron la iniciativa del colectivo ‘Brujas del Mar’, del Paro Nacional de Mujeres del 9 de marzo, burlándose de la ridícula postura de López Obrador, prepotente y machista, al decir que él ‘si les daba permiso’ de faltar al trabajo a la mujeres y de hacer ese paro.13

Otra de las principales manifestaciones de la violencia descontrolada que exuda por todos los poros de la sociedad mexicana es la del narcotráfico, el que bajo el gobierno lopezobradorista ha continuado creciendo y prosperando de manera floreciente y sin trabas. Pues López Obrador declaró desde su campaña que si ganaba, él no iba a perseguir a nadie, lo que ha significado una doble amnistía, de un lado para el Presidente y para todos los funcionarios del gobierno anterior, con alguna pequeña excepción, y de otra parte, al conjunto de los Cárteles que operan desde hace muchos años en México.

Amnistía, e incluso abierta tolerancia y pacífica convivencia con el narcotráfico, que López Obrador refrendó en su discurso del 30 de enero de 2019, donde a una pregunta expresa sobre la guerra del Estado en contra del narcotráfico, respondió que “Oficialmente ya no hay guerra. Nosotros queremos la paz”, agregando que ya no se había detenido a nuevos capos de los Cárteles porque “Esa no es nuestra función principal”, sino más bien garantizar la seguridad pública. Lo que se confirmó en octubre de 2019, cuando después de capturar a uno de los hijos del Chapo Guzmán, a Ovidio Guzmán López, se le dejo escapar por órdenes del propio Presidente, con un absurdo pretexto cualquiera, y también a finales de marzo de 2020, cuando López Obrador, de gira en Badiraguato Sinaloa, fue obsequiosamente a saludar a la madre del Chapo Guzmán. Declaraciones y señales que nos demuestran, no solamente que el Estado mexicano es un verdadero ‘Estado fallido’, que no controla gran parte de los territorios de México, sino también que existe una especie de evidente ‘pacto implícito’ entre los Cárteles del narcotráfico y el nuevo gobierno de Obrador, para que juntos ‘cogobiernen’ el país, y para que respetándose mutuamente, cada quien lleve adelante su propia actividad, sin inmiscuirse en las tareas y en los espacios del otro. Por eso, los compañeros neozapatistas hablan claramente de “la consolidación (a pesar de los supuestos ‘golpes mortales’ al narco) de los Estados paralelos (o imbricados con el Nacional), del llamado ‘crimen organizado'”.14

Colusión evidente entre el gobierno lopezobradorista y el narcotráfico mexicano en general, y en particular con el Cártel de Sinaloa, que simplemente prolonga la misma situación que prevaleció durante todos los gobiernos príistas hasta el año 2000, e incluso con el primer gobierno panista de Vicente Fox, que fue el que dejó escapar al Chapo Guzmán de una prisión de alta seguridad. Y vale la pena recordar que según los analistas de este problema, dicho Cártel de Sinaloa es, cuantitativamente el más grande Cártel del mundo, y cualitativamente uno de los mejor organizados y más estructurados. Pues tiene células que actúan para organizar el tráfico de drogas en Colombia, Ecuador y Bolivia, además de empresas que lavan su dinero en Chile, Bolivia, Argentina, Guatemala y Estados Unidos, estando también ya establecido en España, que es la puerta de entrada de la droga a toda Europa. Frente a lo cual, la captura y el juicio de Joaquín Guzmán Loera, no es nada más que un simple hecho totalmente anecdótico, pues su Cártel de Sinaloa sigue funcionando, creciendo y prosperando como siempre, sin problema, y ello además, con la hipócrita y encubierta complacencia de ciertos bancos y de ciertos políticos del país que es el consumidor de drogas más grande del mundo, Estados Unidos.15

Otro modo en que la violencia social desbordada se manifiesta ahora en México, es a través del fenómeno de la migración, fenómeno mundial que se ha potenciado e intensificado enormemente en las últimas décadas, como otra de las varias manifestaciones de la crisis terminal del capitalismo mundial, y que dada la ubicación geográfica de México, contigua a Estados Unidos, hace de nuestro país un obligado y muy adecuado trampolín de paso hacia la nación estadounidense. Y puesto que la frontera de 3000 kilómetros es vasta, porosa e imposible de vigilar y controlar, aún con las más sofisticadas tecnologías modernas, entonces es lógico que las verdaderas mareas humanas provenientes de Centroamérica, del Caribe, de Sudamérica y hasta un poco de África, se vuelquen masivamente hacia México como una simple ‘estación de paso’ hacia Estados Unidos. Por eso, los neozapatistas habían anticipado sabiamente, antes del inicio del gobierno de López Obrador, que “En los planes del capital, el muro contra América Latina tendrá la forma del imposible cuerno de la abundancia y se llamará ‘México'”, agregando también que “Cuando Donald Trump dice que quiere construir el muro, todos están pensando en el Río Bravo, pero el capital está pensando en el Suchiate, el Usumacinta y el Hondo. En realidad el muro estará en México para detener a los que vienen de Centroamérica, y esto tal vez pueda ayudar a entender por qué Donald Trump, el 1 de julio, saludó al Juanito Trump, que había ganado las elecciones en México”.16

Y es claro que durante el año y medio ya transcurrido del gobierno lopezobradorista, esta tesis neozapatista se ha confirmado completamente, pues dicho gobierno se ha sometido con un servilismo extremo a los designios y deseos estadounidenses, llevando a cabo una política migratoria vergonzosa, que no sólo rompe con las antiguas tradiciones mexicanas de apoyo y recepción de diversas migraciones, como la española de la guerra civil, o la chilena y la argentina de las dictaduras militares de los años setentas del siglo pasado, sino que también degrada a México al triste papel de ‘policía’ de Estados Unidos, y al de un país sometido que según los neozapatistas, “en los nuevos planes ‘geopolíticos’, se ofrece [a] crear un “colchón”, un “amortiguador”, un filtro que reduzca drásticamente la migración”, combinando de manera selectiva la represión brutal y la repatriación forzada de los migrantes a sus respectivos países, con la asimilación como fuerza de trabajo explotable por el capital, o el abandono en las muy precarias condiciones de los asilos de los gobiernos estatales o de la propia sociedad civil mexicana.17

Represión dura y terrible de los migrantes latinoamericanos y africanos, que ahora se apoya en la nueva e hipócrita versión del ‘ejército’, en la Guardia Nacional, mediante la cual Obrador ha continuado militarizando todo el país, igual e incluso peor que sus antecesores, a pesar de su hipócrita promesa de campaña de ‘devolver al ejército a sus cuarteles’, la que no sólo no ha cumplido, sino que en cambio, ha potenciado con dicha Guardia Nacional, la que no se utiliza para combatir al narcotráfico, lo que fue el pretexto de su creación, sino más bien para perseguir y reprimir a los migrantes, para imponer mediante la violencia cruda y descarnada los megaproyectos de este sexenio, y también para atacar y controlar a los cada día más diversos y fuertes movimientos sociales de protesta de los mas distintos tipos.

Porque como ha sido ya señalado varias veces por organismos internacionales, como Amnistía Internacional, las violaciones a los derechos humanos han seguido creciendo y se han multiplicado y diversificado con el actual gobierno, igual que con los gobiernos anteriores, al mismo ritmo en que crece y se agudiza la mencionada militarización de todo el país, y que se imponen por la fuerza, en contra de las comunidades indígenas y de la población en general, los megaproyectos del Tren Maya o del Canal transístmico, entre otros. Por eso, y frente a esta militarización creciente y a los intentos de imponer en Chiapas el megaproyecto del Tren Maya, han dicho los compañeros neozapatistas que “Vamos a enfrentar, no vamos a permitir que pase aquí ése su proyecto de destrucción, no le tenemos miedo a su Guardia Nacional, que lo cambió de nombre para no decir ejército, que son los mismos, lo sabemos”. Violaciones a los derechos humanos y militarización de la vida cotidiana de la sociedad mexicana, que ahora, con el pretexto de la pandemia del COVID 19, han recibido legitimación institucional y ‘carta blanca’ durante los próximos cuatro años, con el Acuerdo presidencial publicado el 11 de mayo de 2020, que acrecienta las facultades y tareas de la Guardia Nacional, aumentando su capacidad de acciones impunes, igual que la libertad de López Obrador de disponer a su antojo de dicha Guardia Nacional.18

Junto a este complicado escenario económico y social que hemos brevemente reseñado, se despliega también en México, bajo el gobierno lopezobradorista, una nueva fase del ya añejo proceso de degradación y descomposición de toda la clase política mexicana en su conjunto. Pues acompasada con el Estado fallido obradorista, se ha agudizado la debacle de todos los partidos políticos, sin excepción alguna, los que a pasos agigantados pierden las ya escasas bases sociales que aún tenían, para mostrarse como lo que realmente son, es decir, como vulgares corporaciones de grupos de interés que, con muy tenues matices ideológicos, compiten como capataces en disputa para decidir, cada seis años, quien cumple mejor los deseos y quien defiende mejor los intereses del verdadero dueño de todo, del finquero, es decir del capitalismo tanto nacional como mundial.

Y entonces vemos desfondarse totalmente al PRI, que al ya no estar en el poder pierde todo atractivo para la gente en general, y hasta para sus propios militantes, mientras que el PAN se fragmenta y se diluye en grupos y subgrupos, a cual más desorientados ideológicamente y sin liderazgos reales de ningún tipo, y si en cambio con múltiples microcaudillos emergentes, mientras el PRD se borra y extingue, al ritmo mismo en que sus líderes se venden al mejor postor y en la medida en que todas sus bases migran hacia MORENA. Y este último pseudopartido muestra que en realidad no es tal partido, sino sólo una coalición efímera de grupos y pequeños movimientos sociales y políticos que, junto a un claro amasijo de oportunistas y advenedizos, están todos nucleados en torno al caudillo fuerte hoy en el poder, pero sin el cual, vuelven a convertirse en múltiples tribus y micro-organizaciones sin unidad ni ideológica, ni política, ni de ningún tipo. Por eso, ahora mismo, el dirigente interino de MORENA acusa penalmente a la anterior dirigente por malos manejos financieros de los fondos del partido, mientras las diversas tribus velan armas en torno a los repartos de migajas de poder que derivarán de la cercana elección de su nueva dirigencia.

Y es por eso que frente a este vergonzoso panorama de la política mexicana actual, los neozapatistas nos hablan de “…un PAN rancio, un PRI sobornando al forense para que retrase el acta de defunción, [y] un PRD que de alguna forma tiene que demostrar que existe, y pensadores que les acompañan”,19 a lo que hay que agregar los ridículos partidos enanos, que no son otra cosa que negocios familiares o membretes de pandillas de políticos oportunistas y acomodaticios, y al nuevo “partido oficial” MORENA, que aspira fallidamente a convertirse en una suerte de nuevo PRI, aunque en este caso pintado muy tenuemente de un rosa moderado, discreto, domesticado y políticamente correcto, y que seguramente se desintegrará también y decaerá muy pronto, conforme se eclipse y apague el caudillo o ‘rayito de esperanza’ que lo cohesiona, le da estructura y le da su sentido profundo de efímera existencia.

Finalmente, es claro que el gobierno de López Obrador es un gobierno no sólo indiferente frente a la cultura, las artes y las ciencias, sino incluso y en muchos casos, un gobierno abiertamente anticultural. Lo que explica que, por ejemplo, haya puesto la Editorial del Estado mexicano en manos de un escritor con nula experiencia editorial, y que en los altos puestos directivos de las Secretarías, o de los Institutos, o de las Instituciones que tienen que ver con la cultura, la investigación histórica, las artes y las ciencias, haya nombrado como funcionarios a personas de perfil bastante mediano, cuyo mayor mérito es, exclusivamente, su acrítico e incondicional apoyo al propio López Obrador. Además, redujo el presupuesto para cultura en 2019, y lo mantuvo prácticamente congelado para 2020, habiendo intentado en varias ocasiones, y a veces habiendo concretado, recortes importantes a los presupuestos de los Centros Públicos de Investigación, al Instituto Nacional de Antropología e Historia, a las Universidades públicas, al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, y a varios Fideicomisos, del cine, de las becas para los artistas y creadores, de los apoyos culturales, y de fomento a la investigación antropológica y arqueológica, entre otros varios.20

Ataque sistemático y en varios frentes a la cultura, a las artes y a las ciencias, que se ha agudizado aún más durante la pandemia del COVID 19, provocando que los artistas se agrupen en tres movimientos, que incluyen el que se llama “No vivimos del aplauso”, el Movimiento Colectivo por la Cultura y el Arte en México, y la Asamblea por las Culturas, los que frente a la total falta de apoyos por parte del gobierno, han propuesto un Programa de apoyo que se llama ‘Contigo en la Confianza’. Pero también hay otros artistas que se han auto-organizado para apoyarse entre sí mismos, como en el caso de la Convocatoria #Arte en Resistencia, que recaba dinero y despensas para darlos a los artistas más vulnerables y afectados por la pandemia actual. Indiferencia y agresiones a la cultura, las artes y las ciencias por parte del gobierno de Obrador, que contrasta enormemente con la promoción, el cultivo, la centralidad, la defensa y el abierto apoyo a estas actividades por parte del neozapatismo, que lo ha llevado a declarar incluso que, “…nuestro [camino] está basado en algunas de las raíces de las comunidades originarias (o indígenas): el colectivo, el apoyo mutuo y solidario, el apego a la tierra, el cultivo de las artes y las ciencias, y la vigilancia constante contra la acumulación de riqueza.  Eso, y las ciencias y las artes, son nuestra guía.  Es nuestro “modo”…”. Bella y muy clara declaración neozapatista, que frente a la mezquina y miserable postura del gobierno lopezobradorista frente a la cultura, las artes y las ciencias, brilla hoy con más fuerza, en esta emergencia nacional y mundial de la pandemia del nuevo coronavirus.21

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Ahora, a finales de junio de 2020, y cuando las cifras de nuevos contagios y de decesos a causa del nuevo coronavirus siguen todavía peligrosamente al alza, tanto el gobierno federal de López Obrador como el gobierno de la ciudad de México, ciudad que es el epicentro principal de la pandemia en el país, están tratando de forzar, absurda y criminalmente, un prematuro retorno a la llamada ‘nueva normalidad’. Y con ello, están jugando con fuego, pues pueden provocar un rebrote o segunda ola de la pandemia en México, que sea todavía peor y más grave de la que ya hemos vivido hasta ahora. Frente a esto, vale recordar la sabia postura neozapatista, que desde hace más de tres meses, nos advirtió que se trata de una ‘amenaza real’ y un verdadero ‘peligro’ para la vida humana, la que debería prevalecer como criterio esencial, por encima de la ganancia capitalista, de la economía en general, de los espurios intereses del Estado mexicano y también de los gobiernos actuales. Por eso, ‘ante la ausencia de los malos gobiernos’, sólo nos queda, a los ‘peatones de la historia’, el cuidarnos, y protegernos, y apoyarnos entre nosotros, y el autocuidarnos, autoprotegernos y autoapoyarnos, es decir, el organizarnos y auto-organizarnos desde abajo y a la izquierda, para vencer hoy a la pandemia del COVID 19 y salvar la vida, y mañana, para vencer al capitalismo nacional y mundial, y nuevamente, volver a salvar, definitivamente, a la diversa, rica y multifacética vida humana en todo el planeta. ¡Así sea!

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Junio de 2020.

1 Cfr. Subcomandante Insurgente Moisés, “Por coronavirus el EZLN cierra Caracoles y llama a no abandonar las luchas actuales”, del 16 de marzo de 2020, en Enlace Zapatista, http://www.ezln.org.mx.

2 Sobre estas torpes declaraciones de AMLO, cfr. la nota “No dejen de salir, yo les voy a decir cuándo: AMLO sobre pandemia de COVID-19”, en el sitio de la revista Animal Político, del 23 de marzo de 2020, en https://www.animalpolitico.com/2020/03/no-dejen-de-salir-amlo-coronavirus-covid19/.

3 La manipulación y ocultamiento consciente de las cifras verdaderas de contagios y muertes del COVID-19 ha sido tan escandalosa en México, que incluso provocó la publicación de varios artículos de la prensa internacional denunciando esta situación. En ellos, se estimaba que la cifra real debe ser de, en un caso entre 3 y 4 veces, y en otro caso 22 veces las cifras oficiales, frente a lo cual el gobierno mexicano se vio obligado a aceptar que si había un subregistro, pero bajo el tramposo argumento de que ese mismo subregistro era involuntario e inconsciente y que se daba en todos los países del mundo. Y si partimos de que en mayo de 2020, mientras Islandia hacía 147 pruebas por cada mil habitantes, e Italia 35 pruebas por cada mil habitantes, México en cambio hacía sólo 6 pruebas, pero no por cada mil, sino por cada diez mil habitantes, entenderemos una de las varias razones de ese tramposo y enorme subregistro. Sobre este punto, cfr. Azam Ahmed, “Hidden Toll: Mexico Ignores Wave of Coronavirus Deaths in Capital”, en The New York Times, 8 de mayo de 2020, Juan Montes, “Death Certificates Point to Much Higher Coronavirus Toll in México”, The Wall Street Journal, 8 de mayo de 2020, Jorge Galindo y Javier Lafuente, “La magnitud de la epidemia en México”, en El País, 8 de mayo de 2020, Juan Omar Fierro, “Es oficial: hay subregistro de muertes”, en Proceso, núm. 2271, 10 de mayo de 2020 y Mathieu Tourliere, “Hacia una ‘normalidad’ luctuosa”, en Proceso, núm. 2274, 31 de mayo de 2020.

4 Cfr. Subcomandante Insurgente Galeano, “Sonata para violín en sol menor: dinero”, del 15 de agosto de 2019, en Enlace Zapatista, http://www.ezln.org.mx.

5 Cfr. Subcomandante Insurgente Moisés, “Mensaje del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en los 100 años del asesinato del General Emiliano Zapata”, del 10 de abril de 2019, en Enlace Zapatista, http://www.ezln.org.mx.

6 Para esta original y aguda tesis neozapatista, que concibe al capitalismo actual a través de la metáfora de imaginarlo como una enorme serie de fincas, cfr. Subcomandante Insurgente Moisés y Subcomandante Insurgente Galeano, “300. Primera parte: una finca, un mundo, una guerra, pocas posibilidades”, del 20 de agosto de 2018, en Enlace Zapatista, http://www.ezln.org.mx.

7 En nuestra opinión, López Obrador si forma parte de esta familia de los llamados gobiernos ‘progresistas’, pero siendo sin duda su peor versión posible, es decir, su variante más pálida, deslavada, atenuada y descolorida posible. Pues en el fondo, este gobierno actual mexicano si representa a los intereses de la burguesía nacional mexicana, igual que todos los gobiernos progresistas lo hicieron antes y lo hacen ahora con sus respectivas burguesías nacionales, pero a diferencia de ellos, que aunque fueron o son totalmente procapitalistas, sí eran o son genuinamente nacionalistas y a veces hasta anti-imperialistas, el gobierno mexicano lopezobradorista, en cambio, mantiene una postura tan servilmente sometida y dependiente de los Estados Unidos, que casi no parece ser parte de dicha familia. Por eso los compañeros neozapatistas afirman que, “Decir que el próximo gobierno es de izquierda o progresista, no es sino una calumnia”. Para esta cita, y para la caracterización de estos ‘gobiernos progresistas’ latinoamericanos, cfr. Subcomandante Insurgente Moisés y Subcomandante Insurgente Galeano, “300. Segunda parte: un continente como patio trasero, un país como cementerio, un pensamiento único como programa de gobierno, y una pequeña, muy pequeña, pequeñísima rebeldía”, en Enlace Zapatista, http://www.ezln.org.mx, y Carlos Antonio Aguirre Rojas, Antimanual del Buen Rebelde, Ed. El Viejo Topo, Barcelona, 2015, y Movimientos antisistémicos y cuestión indígena en América Latina, Ed. Desde Abajo, Bogotá, 2018.

8 Para esta caracterización de la política económica del gobierno de Obrador, cfr. Subcomandante Insurgente Moisés, “Mensaje del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en los 100 años del asesinato del General Emiliano Zapata”, del 10 de abril de 2019, ya antes citado.

9 Sobre el fuerte estancamiento de la economía mexicana, previo a la pandemia, cfr. Braulio Carbajal, “Las grandes empresas pasaron mal el primer año del nuevo gobierno”, en La Jornada, 8 de marzo de 2020, p. 17. Y sobre la recesión económica actual, y sus efectos sobre las clases y sectores subalternos, cfr. Rafael Croda, “La mayor recesión en 88 años”, en Proceso, núm. 2271, 10 de mayo de 2020 (de donde proviene la cita incluida en este párrafo), y Juan Carlos Cruz Vargas, “La estrategia de AMLO ‘empuja al país al abismo'”, en Proceso, núm. 2273, 24 de mayo de 2020.

10 Sobre el carácter histórico de larga duración, y sobre la dimensión estructural de esta dependencia de México respecto de Estados Unidos, que hoy ha llegado a un extremo vergonzoso con el gobierno actual, cfr. Carlos Antonio Aguirre Rojas, “México en el largo siglo XX histórico. Pistas wallerstinianas para su reinterpretación”, en Contrahistorias, núm. 33, 2020.

11 Sobre estos puntos mencionados, cfr. Rubén Migueles, “Salario mínimo de México, de los más bajos del mundo” en El Universal, del 22 de enero de 2020, y Antonio Sandoval. “Así están los salarios de México frente al resto del mundo”, en el sitio Alto Nivel, del 23 de septiembre de 2019, en https://www.altonivel.com.mx/economia/asi-estan-los-salarios-de-mexico-frente-al-resto-del-mundo/, en donde se refiere que el propio López Obrador tuvo que reconocer que los salarios mexicanos son más bajos que en Centroamérica y en China. Véase también, Mathieu Tourliere, “El contratrista favorito de la 4T”, en Proceso, núm. 2271, 10 de mayo de 2020, Esteban David Rodríguez y Quinto Elemento Lab, “Brotan de la nada las proveedoras de la 4T”, en Proceso, núm. 2261, 1 de marzo de 2020. Y sobre el riesgo de una hambruna, cfr. Rodrigo Vera, “Vamos hacia una hambruna”, en Proceso, núm. 2271, 10 de mayo de 2020.

12 Las dos primeras citas provienen del texto del Subcomandante Insurgente Moisés, “Organizarse (sobre las elecciones)”, incluido en el libro El Pensamiento Crítico frente a la Hidra Capitalista I. Participación de la Comisión Sexta del EZLN, edición del EZLN, México, 2015, y la última de Subcomandante Insurgente Moisés, “Por coronavirus el EZLN cierra Caracoles y llama a no abandonar las luchas actuales”, antes ya referido.

13 Sobre este terrible flagelo de los feminicidios, cfr. Jessica Xantomila, “Ocupa México primer lugar de América Latina en feminicidios: AI”, en La Jornada, 9 de abril de 2019, y “ONU: Feminicidios en México crecieron diariamente de 7 a 10 en tres años”, en La Jornada, 5 de marzo de 2020. Y sobre la postura neozapatista, cfr. “Convocatoria al Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan”, del 19 de septiembre de 2019, y “No necesitamos permiso para luchar por la vida. Las mujeres zapatistas se unen al Paro Nacional del 9 de marzo”, del 1 de marzo de 2020, ambos en Enlace Zapatista, http://www.ezln.org.mx.

14Sobre las declaraciones de López Obrador, y luego sobre la absurda liberación del hijo del Chapo, cfr. https://lopezobrador.org.mx/2019/01/30/, y Azam Ahmed, “The Stunning Escape of El Chapo’s Son: It’s Like ‘a Bad Netflix Show’”, en The New York Times, 18 octubre de 2019. Sobre el encuentro con la madre del Chapo, cfr. https://aristeguinoticias.com/2903/, del 29 de marzo de 2020 y Ricardo Ravelo, “AMLO, el amigo de los narcos”, en el diario electrónico Sinembargo.mx, del 3 de abril de 2020, en: https://www.sinembargo.mx/03-04-2020/3760627. Y sobre la frase del neozapatismo de la colusión entre el Estado mexicano, el narco y el crimen organizado, cfr. Subcomandante Insurgente Moisés y Subcomandante Insurgente Galeano, “300. Segunda parte: un continente como patio trasero, un país como cementerio, un pensamiento único como programa de gobierno, y una pequeña, muy pequeña, pequeñísima rebeldía”, texto ya antes citado.

15 Sobre esta colusión implícita entre el gobierno de López Obrador y los Cárteles del narcotráfico, cfr. Patricia Dávila, “El de Sinaloa, un Cártel aún sólido”, en Proceso, núm. 2243, del 27 de octubre de 2019, J. Jesús Esquivel, “‘El Mayo’ es el capo de capos, según la DEA”, en Proceso, núm. 2256, 26 de enero de 2020 y Ricardo Ravelo, “AMLO, el amigo de los narcos”, recién citado. Y vale la pena señalar que frente al vacío de acción y la parálisis gubernamental frente a la pandemia, tanto el Cártel de Sinaloa, como otros Cárteles, tuvieron hace algunas semanas la iniciativa de repartir gratuitamente despensas, en varias de las zonas campesinas en donde tienen actividades y presencia.

16 Para estas citas, cfr. Subcomandante Insurgente Moisés y Subcomandante Insurgente Galeano, “300. Segunda parte: un continente como patio trasero, un país como cementerio, un pensamiento único como programa de gobierno, y una pequeña, muy pequeña, pequeñísima rebeldía”, texto ya referido antes.

17 Sobre este triste papel de México como policía migratoria de Estados Unidos, cfr. J. Jesús Esquivel, “Confirmado: México es el mejor agente migratorio de EU”, en Proceso, núm. 2249, 8 de diciembre de 2019, e Isaín Mandujano, “Condena unánime: la peor cara de México en materia migratoria”, en Proceso, núm. 2256, 26 de enero de 2020. Véase también, Subcomandante Insurgente Moisés y Subcomandante Insurgente Galeano, “300. Segunda parte: un continente como patio trasero, un país como cementerio, un pensamiento único como programa de gobierno, y una pequeña, muy pequeña, pequeñísima rebeldía”, antes citado, y de donde provienen las citas incluidas en este párrafo, Subcomandante Insurgente Moisés, “Palabras del CCRI-CG del EZLN en el 26 Aniversario”, en Enlace Zapatista, en http://www.ezln.org.mx, y Carlos Antonio Aguirre Rojas, “Noticias desde México. Entrevista a Carlos Antonio Aguirre Rojas”, en la revista El Viejo Topo, núm. 375, Barcelona, abril de 2019.

18 Sobre el triste panorama de los derechos humanos en México, tan sombrío como hace décadas, cfr. la nota “Amnistía Internacional: las violaciones a derechos, al nivel de los sexenios anteriores”, en La Jornada, 27 de febrero de 2020. La frase citada del neozapatismo está en Subcomandante Insurgente Moisés, “Palabras del CCRI-CG del EZLN a los pueblos zapatistas en el 25 Aniversario del inicio de la guerra contra el olvido”, del 1 de enero de 2019, en Enlace Zapatista, en http://www.ezln.org.mx. Y sobre la creciente militarización, agudizada con el Acuerdo reciente, cfr. Juan Omar Fierro, “Un paso más hacia la militarización”, en Proceso, núm. 2272, 17 de mayo de 2020.

19 Sobre esta caracterización, cfr. Subcomandante Insurgente Galeano, “Obertura: la realidad como enemiga”, del 11 de agosto de 2019, en , en Enlace Zapatista, en http://www.ezln.org.mx.

20 Sobre los presupuestos de cultura en 2019 y 2020, cfr. Enrique Méndez, “El presupuesto para cultura en 2019, menor al ejercido en 2018”, en La Jornada, 17 de diciembre de 2018, yJudith Amador Tello, “Presupuesto cultural 2020: el esquema de siempre”, en Proceso, núm. 2248, 1 de diciembre de 2019. Y sobre la política realmente anticultural de López Obrador, y por mencionar sólo un ejemplo entre los muchos posibles, cfr. Judith Amador Tello, “Es hora de escuchar a la academia”, en Proceso, núm. 2276, 14 de junio de 2020.

21 Sobre los movimientos mencionados, cfr. https://www.facebook.com/NoVivimosDelAplauso/, https://moccam.net/, y https://asambleaporlasculturas.org/. Sobre la iniciativa de auto-organizarse, cfr. Roberto Ponce, “Fase Solidaridad: los artistas se ayudan a sí mismos”, en Proceso, núm. 2271, 10 de mayo de 2020. Y sobre la postura neozapatista, cfr. Subcomandante Insurgente Moisés y Subcomandante Insurgente Galeano, “300. Segunda parte: un continente como patio trasero, un país como cementerio, un pensamiento único como programa de gobierno, y una pequeña, muy pequeña, pequeñísima rebeldía”, ya antes citado.

Respuesta

Por Ernesto Bohoslavsky 

Siempre es temerario hacer futurología, especialmente cuando estamos ante una situación sobre la cual parece haber bastante unanimidad de que tiene rasgos tan novedosos como globales, al punto de que las experiencias y los saberes acumulados parecen perder bastante de su capacidad para alimentar la imaginación sobre lo que vendrá.

En todo caso, me figuro que el impacto será eminentemente negativo sobre lxs trabajadorxs, por cuanto la salida de la cuarentena primero y de la pandemia finalmente, lxs dejará en peores condiciones en varias dimensiones. La primera y más evidente es que lxs trabajadrxs están viviendo y seguirán viviendo un proceso de empobrecimiento material a causa de que la recesión, el desempleo y la inflación se siguen descargando de manera especialmente duras sobre ellxs: y esto ocurre no luego de transitar unos años de vacas –relativamente- gordas sino el tiempo de la economía policía macrista, que les resultó crudamente lesiva. 

La segunda y quizás más relevante consecuencia que adivino tiene que ver con un incremento de la fragmentación y de los factores de diferenciación de la clase trabajadora, en desmedro de aquellos elementos –organizativos, identitarios, políticos, de consumo- que estimulaban, siquiera en el horizonte de lo imaginario, alguna forma de unidad. La pandemia reforzó la relevancia que para la vida de los trabajadorxs tiene su pertenencia a alguna rama específica de la actividad económica: alguien empleado en las tareas “esenciales” debía seguir asistiendo a sus ámbitos laborales, mientras que los que no pertenecían a esas tareas quedaron eximidos de desplazarse y de cumplir horarios. Lxs que tenían una relación formalizada de dependencia laboral siempre tuvieron –y ahora tienen comparativamente muchos más- derechos, ingresos y protección que quienes están en la intemperie regulatoria. Quienes cumplen con horarios fijados por la patronal (o al menos negociados con ella) no tienen las mismas condiciones que quienes descansan su supervivencia en la auto-explotación hasta el límite de las fuerzas. Las “nuevas oportunidades” laborales que  abrió la crisis muestran la peor cara de la flexibilización laboral (horaria, contractual, salarial, etc.) y es difícil de creer que sobrevendrá una rápida, y sobre todo, eficiente, tarea de inspección o de regulación estatal.

La tercera consecuencia que adivino remite al orden de las organizaciones colectivas. Las principales reacciones demandando que el Estado nacional o los gobiernos locales brinden algún tipo de protección no provinieron de los sindicatos, sino de movimientos sociales de base territorial (y de las corporaciones empresariales). Fueron principalmente organizaciones de residentes de barrios irregulares y marginales los que mostraron mayor capacidad para hacer escuchar su voz, y a la vez fueron los que peor la pasaron, los que vieron más de cerca la desidia estatal, el gatillo fácil y el desdén clasista. Los reclamos de ingresos básicos permanentes no han tenido mayor acogida entre los sindicatos y probablemente entre los trabajadores, que siguen confiando en obtener ventajas  sectoriales o corporativas más que en promover modelos alternativos de país. Pienso por ejemplo que la crisis desató buenas oportunidades para discutir dos grandes temas: ¿tiene sentido seguir sosteniendo un sistema de salud tan fragmentado y desigual a nivel territorial y social como el argentino?, ¿cuánto vamos a esperar para enfrentar el pavoroso problema del acceso a la vivienda que tiene nuestro país? El problema es que estos temas no parecen estar incorporados a las agendas de organizaciones de alcance nacional, con presencia territorial o peso político.  

Respuesta

Por Laura Pasquali

La experiencia del Aislamiento Social Obligatorio (ASO), quedará –entre otras cosas- sellado en la subjetividad de las y los trabajadores con la problemática de la organización.

¿Qué más, que encontrarnos cuerpo a cuerpo con nuestrxs compañerxs de trabajo, define al colectivo obrero? El aislamiento nos ha obligado, sin querer, desde el primer día a pergeñar cómo nos encontraríamos y a poco andar, a mirar con melancolía el calendario sindical de asambleas, reuniones de comisión interna y cronograma electoral.

Algunas, desde la virtualidad –vía plataformas de videoconferencias- y a sabiendas que la conectividad tiene muchas limitaciones fuimos construyendo un espacio, un lugar de encuentro para que el aislamiento social obligatorio no nos conmine al silencio.

La experiencia de las nuevas formas de organización será una novedad, un aprendizaje… y una carga para la clase obrera (consideración ampliada de clase obrera, tal como propone Antunes). Parafraseando a los movimientos antiglobalización, diremos: “que la organización sea tan virtual como la ofensiva patronal”, aunque ella lleve la delantera: el trabajo remoto no es primicia, como tampoco lo es la habilidad de las clases dominantes para incrementar la productividad del trabajo.

Para lxs activistas sindicales, el ASO traerá otras formas de militancia, otras estrategias para conquistar la voluntad de lxs compañerxs, pues la construcción colectiva es más necesaria que nunca: pasa frente a nosotrxs el tratamiento express de una ley que regule el “tele trabajo”. Mientras dirigentes políticxs y burócratas sindicales celebran a puertas cerradas la ausencia de miles de personas movilizadas en las calles, nosotras y nosotros, trabajadorxs “esenciales”, del Estado y del ámbito privado; docentes, migrantes, trabajadorxs de la economía social, de la salud, campesinxs y jornalerxs buscamos otras, nuevas, formas de organizarnos para resistir.

Finalmente, en caso de que ocurra alguna desmemoria, el aislamiento también viene a recordarnos que existe una dialéctica entre lo público y lo privado, lo personal y lo político…entre lo laboral y lo doméstico. Con toda brutalidad, el espacio del trabajo irrumpió en nuestros hogares y atender eso implica también otras estrategias de organización que en muchos casos sigue apelando a las redes de solidaridad.

Difícil escenario para pensar una prospectiva, pero no más que cada uno de los desafíos que históricamente afrontó la clase obrera.

Trabajo después de la pandemia

Por Paulo Menotti

Una pregunta que no deja de pasar por la cabeza de mujeres y hombres de nuestro presente es qué pasará con el trabajo una vez que termine la pandemia provocada por el Covid-19. Está claro que es imposible predecirlo al igual que la enfermedad que nos golpea, un año atrás, seis meses atrás a nadie se le hubiera ocurrido este escenario y, nadie tiene el diario del lunes que viene. Cualquier predicción es arriesgada e inútil pero está claro que hay escenarios que nos podemos imaginar de acuerdo a lo que vivimos o vivió la humanidad. No se debe perder de vista que la historia no es magistra vitae (maestra de vida) en el sentido que, tomando coyunturas o procesos históricos podemos armar un manual de cómo comportarnos en el futuro. Sin embargo, un ejercicio de reflexión nos podría plantear algunas alternativas. El primer ejemplo que se nos viene a la cabeza es el de la crisis de 1930 que golpeó de lleno a la estructura del capitalismo y requirió, para su recomposición, una reforma profunda. El ejemplo es válido porque el Crack de Wall Street castigó a la principal economía del mundo, Estados Unidos que tuvo, entre otras cosas unos 16 millones de desocupados. En estos días, ya suman más de 41 millones los desocupados en el país del norte y su presidente, Donald Trump festejó que el índice de desocupación no haya trepado al 13% y se haya frenado en un 9%, siendo que había partido del 4%. El célebre New Deal fue la salida a la crisis económica y, en pocas palabras eso significó la intervención del Estado en la economía al estilo norteamericano, con obra pública. ¿Cómo afectó la crisis del 30 a la Argentina? A pesar de haber incrementado sus exportaciones durante la década de 1920, la debacle del mercado mundial castigó a la economía nacional que estaba plenamente abierta. Un claro ejemplo es que el registró que anotó 300 barcos que exportaban e importaban desde el puerto rosarino antes de la crisis, contó durante los primeros años de la década del 30 apenas unas decenas. Cerca de 6.000 personas que trabajaban en ese sector rosarino, la cifra cayó a su décima parte. Se activaron ollas populares que daban de comer a 1.500 hombres. Se formaron caravanas de familias que acampaban en las afueras de las ciudades porque durante el día entraban a pedir limosnas. El Estado nacional garantizó la compra de productos locales para que los precios bajos no eliminen la producción con la Junta Nacional de Granos y la Junta Nacional de Carnes, entre otras. La Argentina, tras la crisis del 30 se quedó sin recursos para adquirir todo lo que antes importaba. Eso produjo la oportunidad de sustituir las importaciones con fabricación local. Eso, en lugar de la caída de la producción rural de materias primas, generó puestos de trabajo. Sin embargo, ese empleo fue mal remunerado y dio lugar a una larga lucha por los derechos de obreras y obreros. Tal vez, el futuro próximo venga de la mano de una reactivación que irá acompañada por una lucha por el reclamo de derechos laborales.

La clase trabajadora de Argentina ante la pandemia

Por: Andrés Carminati

Sin dudas atravesamos un período dramático para los sectores subalternos. Después de cuatro años signados por el ajuste, la destrucción de puestos laborales, los tarifazos y el aumento de la pobreza y la indigencia, nos topamos de frente con una pandemia de carácter global que ha profundizado todos los males anteriores. Si el mundo ya estaba atravesando los efectos de la crisis capitalista y la guerra comercial, la extensión de la pandemia llevó la paralización económica a cifras impensadas y sólo comparables con la depresión de los años ‘30 del siglo XX.

En Argentina, cuando se implementó el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, se revelaron rápidamente los números brutales de la tercerización, el monotributismo e informalidad que cunden en los sectores trabajadores. Cuando el gobierno aprobó el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), para intentar paliar la situación de quienes no tenían ingresos fijos, el programa estaba pensado para llegar a unos 3 millones de aspirantes, se inscribieron más de 8 millones. La pifiada gruesa le terminó costando el cargo a quien fuera director de ANSES, Alejandro Vanoli.

Mientras tanto, en los sectores formales han abundado las suspensiones, cesantías, junto a diversas maniobras empresariales tendientes a volcar los costos de la pandemia sobre la clase trabajadora. Luego del fracaso del decreto anti despidos, el gobierno lanzó el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), pensando en asistir a las PyME, donde el estado se compromete a cubrir el 50% de los salarios de los empleados del sector privado. La presión de los sectores concentrados forzaron la inclusión de las grandes empresas, e incluso filiales de multinacionales. Al mes siguiente las noticias dieron cuenta que muchos CEOS habían cobrado la mitad de sus ingresos a través del ATP, es decir del estado, mientras muchos aspirantes a la IFE habían quedado afuera.

En el AMBA la flexibilización de la cuarentena está llevando a multiplicar los contagios en el mundo laboral. Ya han saltado casos en varias empresas privadas, mientras que el personal de la salud es proporcionalmente uno de los más afectados del mundo. En la mayor parte de los espacios de trabajo se denuncia el incumplimiento de los protocolos, la indiferencia frente a las denuncias de casos sospechosos y la falta de cuidados. Las ganancias capitalistas siguen siendo más importantes que las vidas de lxs trabajadorxs.

Un capítulo aparte merece el trabajo docente, en sus diferentes niveles, donde la mezcla de improvisación, exigencias oficiales, dificultades y desigualdades técnicas han redundado en una multiplicación exponencial de las horas trabajadas, niveles de stress crecientes y un deterioro salarial acuciante. Experiencias similares han vivido todos aquellos sectores que pudieron adaptarse a formas de trabajo a distancia. La irrupción del tiempo del trabajo en los hogares ha roto la intimidad y quebró los límites de la jornada laboral.  

En los sectores más vulnerables de la clase trabajadora, se multiplicaron las ollas populares. Espacios que habían estado cerrados por años debieron volver a abrir. Los que estaban abiertos debieron multiplicar las raciones, valiéndose de donaciones particulares y reclamos a los diversos niveles estatales. La prohibición de circular afectó a miles que viven de diferentes «changas». Y en este sentido se visibilizaron las abismales diferencias sociales a la hora de cumplir con el «quedate en casa».

Los aciertos sanitarios del gobierno se ven limitados por la incapacidad de afectar, mínimamente, los intereses de la gran burguesía. Los costos de la crisis, penden cada día más sobre las cabezas de quienes vivimos del trabajo, mientras los más poderosos, con fortunas inconmensurables, se niegan a hacer una contribución mínima. Y pretenden mantener la producción y circulación de mercancías y servicios a costa de nuestra salud. Resulta imperioso construir otra agenda, donde la vida digna ocupe el centro de la política. Donde la riqueza social sea repartida de una forma justa. 

Vivimos un capítulo de una crisis global, que promete extender sus consecuencias en el largo plazo. Todo hace prever que sus efectos sociopolíticos y económicos no se diluirán rápidamente con el descubrimiento de la vacuna, todo lo contrario.

Finalmente, durante la pandemia ha quedado patente que no hay máquinas que trabajan solas, capital financiero que se auto valoriza, ni empresarios que «hacen que las cosas sucedan». El trabajo humano, en sus diversas formas, sigue siendo la fuente de riqueza, lo que mueve al mundo. Esta fenomenal lección práctica no debe pasar desapercibida para quienes vivimos del trabajo. La denominada «nueva normalidad», que emerja después de la crisis actual, no puede hacernos olvidar las profundas enseñanzas que dejan estos días. Y en nuestras prácticas futuras recordar qué trabajos son verdaderamente esenciales, la importancia y centralidad de las tareas de cuidados, la necesidad de sistemas de salud públicos y universales, la futilidad de un mundo articulado alrededor del consumo suntuario, y la urgencia de reconstruir nuestra subsistencia como especie de una manera más armónica con la naturaleza.

Respuesta

Por: Leónidas Ceruti

Ante la consulta de comó veo a la clase trabajadora en
esta situación de pandemia y crisis económica, destaco estos
puntos:
*.-Debilidad de la clase obrera para la defensa de sus
conquistas ante la ofensiva del capital.
*.-Continua y seguirá la traición de la burocracia sindical de la
CGT y de muchas organizaciones que apuestan a la “paz
social”.
*.-Preocupación de cada trabajador de perder el trabajo.
*.-Continua y seguirá la ofensiva de los empresarios sobre los
trabajadores, ahora amparados en la situación de crisis, y por
el parate del mercado por la pandemia, que quieren seguir
viviendo del estado, producto del espíritu rentista de la
burguesía argentina.
*.-Todo ese combo hace que la clase trabajadora salga más
debilitada de la pandemia, y eso será aprovechado por los
patrones para imponer más y más la reforma laboral en lo que
hace a condiciones de trabajo, salarios, más productividad,
más disciplina laboral o sea más explotación. Los patrones no
quieren trabajadores sino esclavos.
*.- La discusión sobre la pérdida de centralidad de la clase
obrera reaparece con fuerza. Hubo siempre intentos de
sustituir a la clase obrera, de hablar en nombre de ella, de
arrogarse su representación. Pero como dice la canción de
Jaime Roos sobre el hombre de la calle: no me hablen más por
él. Por eso es importante el impulsar las asambleas. Hay
momentos en que la clase está apagada y hay momentos en
que reacciona y sale a la calle. En Argentina ha enfrentado
planes económicos, represivos y políticos que buscaban
cercenar su organización y sus luchas. Y ha sabido responder.
*.- Desde hace un tiempo, se vienen dando desde distintos
gobiernos programas anti obreros y anti populares, en lo
económico, político, social, y con represión, que no sólo
buscaban y buscan reducir el salario sino acabar con los

convenios colectivos de trabajo. Muchos ya se modificaron a la
baja. No se pudo sacar la flexibilización laboral en el Congreso
pero los empresarios la están aplicando de hecho. La presión
al interior de las unidades de producción es impresionante.
*.- La respuesta depende de los trabajadores. Se debe dar una
respuesta independiente como clase trabajadora, frente a las
disputas entre los distintos sectores de la burguesía, que se
está dando y se acentuara a la salida de la pandemia.
*.- La huelga es la gran herramienta de la clase obrera, y las
manifestaciones son muy importantes, pero hay que enfatizar
la lucha al interior de la fábrica. Creo que la pelea debe darse
fundamentalmente en los lugares de trabajo, fabricas,
escuelas, bancos, comercios, campo, etc. La pelea debe darse
donde está la verdadera dictadura de la burguesía: en el lugar
de la producción, el lugar sagrado de los patrones.
*.- ¿Y qué pasó cuando la clase obrera no resistió? Llegó la
pauperización, la inmensa desocupación y la pérdida de
conquistas.
*.- Debe impulsarse aquella consigna que venimos
sosteniendo: QUE LOS QUE DELIBERAN, DECIDEN Y
EJECUTAN SON LOS/AS TRABAJADORES/AS
*.- Y por último reafirmo que la clase obrera continua siendo el
sujeto de las transformaciones, a pesar de los esfuerzos de
distintos sectores de sustituirla, de reemplazarla, de buscar
nuevos sujetos “revolucionarios”.

La experiencia histórica de los laburantes pospandemia

Por: Antonio Oliva

Mas allá de que el preciso momento de salida del riesgo de contagio pandémico no está claro aún, se podría pensar que los y las trabajadoras de nuestro país vamos a experimentar un cambio histórico tanto en las condiciones de trabajo, como en la percepción que tenemos de nuestra actividad en la vida cotidiana. Por un lado, la crisis socieconómica se refleja en que aquellos que no han podido sostener trabajos que antes eran estables, en caso de que el mercado de trabajo los vuelva a absorber, una vez terminadas las restricciones de cuidado, dichos trabajos tendrán una situación de aumento de la productividad del trabajo en términos absolutos y relativos en condiciones de contratación más precaria, de mayor inestabilidad en el empleo y menor cobertura social alrededor de los mismos. Por otro lado, una gran masa de trabajadoras/es se verán obligados a cambiar de actividad de manera mucho más constante que antes, tendiendo mucho más que antes a una expectativa de trabajo polivalente (de un enorme abanico de tipos de trabajo) en donde se abandona (aún más) la formación experiencial en un trabajo concreto, mientras que se rota tiempos más breves de un trabajo a otro sin arraigar identidades en ninguno. El tercer aspecto, concierne a que el teletrabajo vino para quedarse, y la experiencia nos dice que esta demanda de home office, divide aún más las desigualdades de acceso al mismo que existían antes del ciclo pandémico, ya que se calcula hoy que el 70% de la fuerza laboral carece de medios técnicos o de los saberes formativos necesarios para trabajar virtual o remotamente. En general, el pensamiento abstracto que vemos en los medios de comunicación nos pinta una situación del teletrabajo en términos de oportunidades ventajosas en donde “las posibilidades de actividad y de búsqueda de empleo ya carece de fronteras geográficas a los fines de encontrar contrataciones, porque el teletrabajo nos abre posibilidades de trabajar globalmente”; lo cierto es que además de agrandar la brecha salarial y de oportunidades de empleo entre los que trabajan con esta modalidad y los que no pueden realizarlo, en la práctica, eximen al capital de proveer los medios de producción con los que las y los trabajadoras/es realizan sus tareas, y debería ser agenda del movimiento obrero (inexistente hasta el momento) exigir que el capital se haga cargo de ser capital en el campo laboral del teletrabajo. Finalmente, la pandemia y su “excepcionalidad” nos coloca en el desafío de pensar hasta qué punto los derechos tradicionales alrededor de la remuneración salarial van a mantenerse en el futuro, convirtiendo lo excepcional en estructural. El límite del capital de mantenimiento de los contratos salariales prexistente se ha roto con el aval de las organizaciones gremiales en su inmensa mayoría, y no vemos razones históricas para que luego de liberados de la situación de aislamiento y distanciamiento social, no se pretenda seguir horadando los techos laborales existentes. 

Pandemia y desdicha

Por: Miguel Mazzeo

Lo diremos con sincera aspereza: en muy poco tiempo los lugares comunes sobre la pandemia alcanzaron las cimas del paroxismo. ¿Qué se puede decir sobre la pandemia que no se haya dicho? Desde la izquierda y el campo popular hemos decodificado la pandemia como un contexto que nos acerca a la confirmación de nuestras certezas respecto de la inviabilidad histórica del sistema capitalista. Apelamos a unos usos oportunistas de la pandemia: nos sirve para demostrar que tenemos razón. Y no falta quien la considere como una ocasión para “acumular”.

En efecto, cada día se torna más evidente que la fórmula “capitalismo salvaje” es un pleonasmo, lo mismo ocurre con expresiones tales como “caos neoliberal”. Esa constatación reduce los niveles de contingencia. Entonces, nos recostamos en las consignas, mantenemos los rituales, nos afincamos en un espacio de interpretación del mundo (que nos brinda seguridad ontológica) y caemos en la trampa de lo absoluto, en los automatismos y las conductas repetitivas, en la escisión de la interpretación y la acción. Generamos un saber que una vez anunciado se torna inerte. El pensamiento deviene meditación. El análisis deviene parálisis. La cuarentena, la separación, la pesadez, la ansiedad, el repliegue individual, la desintegración psicosomática, hacen su parte.   

Pero el capitalismo no tiene conciencia de su decadencia y aunque nosotros y nosotras podamos acceder a esa conciencia; la verdad, triste e irrevocable, es que, en medio de la peste, no estamos en condiciones de anunciar ningún advenimiento. Somos malos y malas profetas de la catástrofe. Malos y malas, porque nuestras profecías sólo remiten a unos análisis de larga duración que, por más lúcidos que sean, no restituyen ningún sentido en el abajo. Nuestras palabras resuenan en un mundo sin eco. Nuestros espacios, aunque sean formidables reservorios de dignidad, siguen siendo pobres en materia de promesa. ¿Para qué sirve la lucidez desencantada?

Detectamos la responsabilidad del capitalismo en la producción y en la administración desquiciada de la pandemia. Percibimos con toda claridad el conflicto capital-vida. Pero ¿cuál es nuestra propuesta para contrarrestar el dominio apabullante del primero? ¿Cómo ayudamos a que ese conflicto adquiera más visibilidad de la que tiene? Lo más importante: ¿cómo hacemos de la vida una fuerza social y política?

Hace ya muchos años que convivimos con tres crisis que se retroalimentan: una crisis de carácter sistémico y civilizatorio del capitalismo, una crisis de la idea que plantea una alternativa viable (y deseable) al capitalismo y la crisis de los viejos significados del socialismo. Identificamos los signos de un mundo que desfallece, pero… ¿acaso sabemos cuánto tiempo se prolongará la sombría tristeza de ese crepúsculo? ¿Qué hacer para que el sistema exhale el último suspiro? ¿Acaso el sistema podrá producir nuevas devociones? ¿Qué vendrá en su reemplazo? ¿Qué alternativa tenemos para ofrecer? ¿Qué nuevos significados del socialismo proponemos? 

La pandemia nutre los géneros apocalípticos que dejan ver su marca en los relatos menos atados al “pensamiento mágico”. Estos géneros, lo reconocemos, son los más adecuados. Porque no quedan demasiadas dudas: de cara a lo que está por venir, esto es sólo un pequeño adelanto.

Ahora bien, ¿de qué sirve constatar la desnudez del rey si éste reina en un campo nudista? Nuestra clarividencia, pues, no sirve para nada. Mientras leemos artículos que hablan del estallido de las contradicciones inherentes al capitalismo, en el seno mismo de las clases subalternas y oprimidas se multiplican los signos del pragmatismo o del escepticismo. La racionalidad neoliberal sigue haciendo su trabajo de zapa, colonizando las subjetividades.  Entonces, para evitar un escenario de barbarie, para evitar que frente a la barbarie respondamos únicamente con el espanto y el horror… ¿no deberíamos reconocer, apesadumbrados y apesadumbradas, que lo mejor sería que las contradicciones no estallen por ahora?  

La función del pensamiento crítico es exagerar la verdad. Y la verdad es que seguimos subordinados a la racionalidad de capitalismo, sin darnos cuenta la reproducimos. La verdad es que no tenemos idea de cómo empezar a desestructurar las relaciones sociales capitalistas. Que no sabemos cómo empezar a erigir una sociedad sin explotación y sin dominación. La verdad es que, por ahora, no tenemos estrategia. No tenemos relato emancipatorio convincente y capaz de masificarse. No tenemos lenguaje común.

Entonces, mañana, cuando la pandemia termine, todo seguirá igual en un plano fundamental. Todo volverá a la “normalidad”, a una normalidad hecha de “anomalías normales”. Probablemente se pondrá a prueba, nuevamente, la enorme capacidad de regeneración de la concepción burguesa del mundo que arruina el mundo. Y, tal vez, nosotros seguiremos recostados en nuestras consignas y cómodamente instalados en nuestro espacio de interpretación del mundo, creyendo que la razón puede mover algo por sí misma, dedicados a romantizar fragmentos desinfectados, aferrándonos a las partes menos contaminadas, practicando otro tipo de aislamiento.