El “mendoexit” y la historia

En función de los delirantes dichos de un diputado mendocino le hicimos algunas preguntas a Eugenia Molina, que gentilmente se prestó a contestarlas. Y aquí están

Eugenia Molina es Doctora en Historia por la Universidad Nacional de La Plata, es investigadora de CONICET y docente en la Universidad Nacional de Cuyo. Sus investigaciones abordan las configuraciones del orden político en el Río de la Plata durante la primera mitad del siglo XIX.

¿Podrías hacer una pequeña reseña de la relación entre Mendoza y el colectivo Provincias Unidas / Confederación?

Mendoza fue ciudad cabecera del Corregimiento de Cuyo (es decir que San Juan y San Luis eran ciudades subordinadas en ese marco), primero dependiente de la gobernación de Santiago de Chile y luego de Buenos Aires cuando se creó el Virreinato del Río de la Plata en 1776. Un tiempo después, entre 1784 y 1785 comienza a aplicarse la Real Ordenanza de Intendentes por la cual la ciudad de Mendoza pasaba a formar parte de la gobernación intendencia de Córdoba como ciudad subalterna, es decir, igual que San Juan y San Luis. Desde ese momento la élite reclama por está situar subordinación que de alguna manera rebajaba su liderazgo cuyano. De hecho, la adhesión a la opción de la Junta Revolucionaria estuvo atravesada por esto, en tanto significaba romper con la inmediata subordinación a Córdoba (que durante un tiempo reaccionó contra la Junta y su rol revolucionario). Los reclamos de la élite ante el gobierno porteño, sumado al rol estratégico de Mendoza debido a los pasos cordilleranos que articulaban la causa patriota rioplatense con la chilena, tuvieron sus frutos: a fines de 1813 se creaba la gobernación intendencia de Cuyo con sede cabecera en Mendoza. Pronto la estrategia política revolucionaria demostró ser buena porque a fines de 1814 la causa patriota chilena fue derrotada en Rancagua y la amenaza de una invasión realista desde el oeste apareció con fuerza. Por entonces ya San Martín era gobernador y logró armar la ciudad y la provincia primero para enfrentar una posible invasión (que no se produjo), y luego como base de la formación del Ejército de Los Andes. En 1820, no obstante se desintegró Cuyo y más allá de los intentos de tratados de alianza y colaboración cada una de las tres ciudades cuyanas se convirtió en provincia. La élite de Mendoza, con fuertes lazos letrados con la élite porteña pero también chilena, introdujo una serie de reformas políticas y culturales que la ponían a tono con la reforma rivadaviana en Buenos Aires. Esta tendencia a construir un orden propio siguió con los años, de hecho, en plena época de Rosas la provincia firmó un tratado de comercio Chile más allá de las restricciones que el gobernador de Buenos Aires imponía a las provincias de la Confederación. Luego la incorporación de Mendoza al estado nacional y la integración de su élite política en una dirigencia nacional fue un hecho fortalecido por alianzas políticas, partidarias y familiares, que hicieron que los vínculos se consolidaran  y reprodujeran.

¿Qué opinas de la situación generada por el llamado “mendoexit?

La actual propuesta de separación me parece más un discurso  de provocación politico-partidaria que una propuesta con algún tipo de fundamento jurídico-institucional o histórico. Respecto de lo primero, no soy especialista en derecho constitucional pero me parece que la constitución es bien clara respecto de la forma de gobierno. Somos un estado federal por tanto no habría procedimiento previsto para una secesión. Respecto del fundamento histórico, Mendoza es parte de una experiencia histórica regional y nacional indiscutible, es decir, nunca fuimos un marco administrativo separado/aislado, y aún durante el periodo 1820-1831 que podría considerarse el más desarticulado en cuanto a un orden “nacional “estable, no existió una situación de “independencia “ ya que no sólo Mendoza intentó restablecer los lazos con las otras dos provincias cuyanas a través de pactos, sino que desde 1824 a 1827 formó parte del intento de organización de un orden nacional.  De hecho, el pacto federal de 1831 organizó de forma sui generis un tipo de entramado confederal/federal que tejió y retejió los vínculos interprovinciales, aún cuando Mendoza como las otras provincias fueran ordenando sus instituciones o tratarán de establecer tratados comerciales favorables a su economía, como el fallido intento de hacerlo con Chile. No veo en la historia mendocina elementos de tradición autonómica o independentista que sustenten una separación.

¿Sobre qué pilares simbólicos se construye cotidianamente la identidad histórica mendocina?

Quizá la mendocinidad encuentre su elemento identitario más fuerte en lo sanmartiniano, es la impronta fuerte de lo local, pero eso es también un elemento fuerte de la historia de San Juan y de San Luis, porque también formaron parte del esfuerzo de formar y sostener el ejército de Los Andes. Otro elemento que suele destacarse en los relatos locales es el de la tradición ilustrada-letrada que habría hecho que Mendoza lograra un orden político estable entre 1820 y 1852, esta idea que un poco recupera la noción sarmientina de la ciudad agrícola , en la que el arduo cultivo de la vid y otros habría “civilizado “ a su élite. Sin embargo, ese también es un elemento compartido con San Juan, pues sus élites pero también la sociedad en general mantuvo y mantiene  muy estrechos vínculos desde las fundaciones de las ciudades mismas (de hecho, yo soy mendocina pero mi papá era sanjuanino…). En resumen, más allá de los aires de superioridad que ha solido tener la élite mendocina a veces, no se puede entender su historia sin su relación más que estrecha con las otras provincias  de la región y, desde 1776, claramente vinculada al espacio rioplatense, luego argentino.